Desafíos del T-MEC para México: resiliencia ante aranceles y caída en inversiones
A pesar de los aranceles impuestos por Estados Unidos, México logra mantener su posición comercial, aunque enfrenta desafíos en la inversión y la negociación del T-MEC debido a la incertidumbre en las reglas arancelarias.

México ha logrado sostener su posición como el principal socio comercial de Estados Unidos, a pesar de las barreras arancelarias implementadas desde 2025 por la administración del entonces presidente Donald Trump. Estas medidas, que han incluido un arancel del 25% a la importación de automóviles, que luego fue reducido al 15% bajo ciertas condiciones, han generado un clima de incertidumbre que podría afectar el crecimiento económico del país en los próximos años, ante una caída proyectada en la inversión.
El economista Gilberto García-Vázquez advierte que, aunque ha habido avances en las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), quedarían pendientes temas cruciales como las reglas de origen automotriz y la seguridad económica de la región. En el transcurso de este año, los puntos en discusión han disminuido de 54 a 14, lo que sugiere progresos en las conversaciones, aunque los expertos destacan que las cuestiones más complejas aún no se han resuelto.
Las proyecciones indican que se esperarán resultados concretos en las negociaciones hacia finales de 2026, lo que introduce incertidumbre entre las empresas mexicanas. El avance de las discusiones se ha visto afectado por la estructura de negociación, que ha sido predominantemente bilateral en lugar de trilateral, limitando así las oportunidades de México de hacer alianzas más estratégicas con Canadá.
El impacto directo de los aranceles ya se ha evidenciado en el sector automotriz mexicano, donde en el primer trimestre del año se registró una caída del 11,3% en las exportaciones de vehículos y autopartes hacia Estados Unidos. Esta disminución se atribuye a un entorno donde las reglas del juego son inciertas, lo que complica la planificación de las empresas y desalienta nuevas inversiones.
García-Vázquez subraya que esta política arancelaria por parte de Estados Unidos no parece ser temporal, sino que se ha establecido como una estrategia comercial constante. Esto exige que México adopte un enfoque más adaptativo en sus negociaciones para mitigar el impacto de estas políticas.
Si bien el T-MEC estará vigente hasta 2036, y existe la posibilidad de establecer un nuevo acuerdo en el futuro, la incertidumbre sobre las revisiones anuales podría desincentivar la inversión en el país. Esto es especialmente relevante en el caso del Plan México, promovido por el gobierno federal, que busca estimular el crecimiento económico.
En conclusión, México se enfrenta a un panorama mixto en términos de su relación comercial con Estados Unidos. Si bien se han conseguido ciertos avances, la continua incertidumbre relacionada con los aranceles y las reglas de origen podrían dificultar su capacidad para atraer inversiones significativas a corto y mediano plazo.