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Desarrollan un nuevo envoltorio de piel de calabaza para conservar alimentos

Un equipo de científicos de la Universidad de Kyushu ha creado un envase biodegradable a partir de piel de calabaza que supera al plástico convencional en la conservación de alimentos. Esta innovación busca reducir el desperdicio alimentario y fomentar alternativas sostenibles.

Por Fede Sáenz4 min de lectura
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Desarrollan un nuevo envoltorio de piel de calabaza para conservar alimentos

Investigadores de la Universidad de Kyushu, en Japón, han desarrollado un nuevo tipo de recubrimiento alimentario a partir de piel de calabaza, un producto que típicamente se desecha y que representa entre el 10% y el 12% del peso total del fruto. El objetivo de esta investigación es abordar el desafío del desperdicio de alimentos y ofrecer una alternativa ecológica a los envases plásticos tradicionales.

El proceso de creación de este envoltorio implica someter la piel de calabaza a altas temperaturas y presiones, seguido de una liofilización, que transforma el material en partículas conocidas como puntos cuánticos de carbono (CQDs). Estas partículas poseen propiedades que resultan beneficiosas para la conservación de alimentos, como la capacidad de bloquear radiación ultravioleta, inhibir el crecimiento de microorganismos y mantener la actividad antioxidante en los productos frescos.

En pruebas de laboratorio, se aplicó el nuevo recubrimiento a tomates cherry y se comparó su efectividad con la de envoltorios plásticos convencionales y con la ausencia de emballaje. Los resultados mostraron que los tomates envueltos en el material de calabaza presentaron menor deterioro por exposición a la radiación UV, una reducción en la proliferación bacteriana y un mejor mantenimiento de los antioxidantes, aunque el plástico convenció en su capacidad para retener la humedad.

La seguridad del nuevo material también fue evaluada y se encontró que no resulta tóxico en concentraciones inferiores a 2 mg/mL. Adicionalmente, el recubrimiento tiene un grosor de solo 0,01 milímetros, lo que está por debajo de los límites de seguridad internacional. Se sugiere que el consumo de los alimentos recubiertos se puede realizar con mayor precaución, lavándolos o pelándolos antes de la ingesta.

Este nuevo material no solo presenta ventajas en la conservación de alimentos, sino que también puede usarse en formato de spray. Esta versatilidad permite minimizar el desperdicio mediante el recubrimiento parcial de frutas y verduras. Al reutilizar un residuo agrario como la piel de calabaza, se reduce también la cantidad de desechos orgánicos y se agrega valor a subproductos agrícolas.

A pesar de estos beneficios, se estima que el 40% y el 50% de las frutas y hortalizas recolectadas a nivel mundial no llegan a ser consumidas, destacando la importancia de iniciativas como esta en la reducción del desperdicio. Sin embargo, es relevante señalar que las pruebas realizadas hasta ahora se han hecho bajo condiciones controladas y solo con un tipo de alimento.

Los científicos continúan trabajando en mejoras para el recubrimiento, como la incorporación de agentes naturales que brinden mayor protección ante hongos y la posibilidad de escalar la producción del material. Además, un dato curioso es que los puntos cuánticos utilizados tienen la propiedad de brillar bajo luz ultravioleta, abriendo la posibilidad de su uso para incluir información o imágenes en los envases en el futuro, según los autores del estudio publicado en "Food Research International".

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