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Descartan emoción violenta en el juicio por el crimen de Azul Semeñenko

En el juicio por el homicidio de Azul Semeñenko, los peritos forenses concluyeron que no hubo emoción violenta, sino un crimen motivado por odio hacia la identidad trans. La defensa del imputado, que alegó una reacción emocional, sufrió un revés significativo con estas declaraciones.

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Descartan emoción violenta en el juicio por el crimen de Azul Semeñenko

Durante el juicio por el homicidio de Azul Semeñenko, las pericias realizadas por el psiquiatra forense Fernando Méndez y el perito Eduardo Prueger desestimaron la posibilidad de que el crimen se hubiese producido por una emoción violenta. Según Méndez, la evidencia acumulada demuestra que el autor, identificado como Sánchez, mostró un control consciente de sus acciones antes, durante y después del acto criminal, lo que indica que se trató de un crimen de odio dirigido hacia la identidad de género de la víctima.

La situación ocurrió el 25 de septiembre de 2025, cuando Sánchez interceptó a Semeñenko en una calle de Neuquén para acceder a un servicio sexual. Posteriormente, se supo que el imputado la atacó en su domicilio, donde infligió al menos 25 lesiones con armas punzo cortantes, además de golpear y fracturar su rostro. Esta brutalidad en el ataque fue contrastada con las lesiones que presentaba Sánchez, quien no mostró evidencias de haber sido agredido recientemente, y su estado de salud se caracterizaba por cicatrices y lesiones antiguas.

Las pericias psiquiátricas fueron cruciales para la acusación, que busca establecer que el crimen fue agravado por ensañamiento y prejuicio de género. La reconstrucción del estado psíquico de Sánchez al momento del crimen, realizada por el forense, indicó que no había alteraciones que pudieran haber afectado su capacidad de entender la criminalidad de sus actos. El imputado se mostró coherente y consciente durante la evaluación, lo que refuerza la hipótesis de que actuó con premeditación.

El tribunal escuchó también a una serie de testigos propuestos por la Fiscalía, que complementaron la prueba en torno a las circunstancias del hecho y las dinámicas que rodearon el crimen. Estas declaraciones fueron decisivas para construir la acusación en torno a la figura del homicidio agravado. La defensa de Sánchez intentó minimizar el impacto de las pericias, sin embargo, los testimonios y argumentos presentados por los peritos médicos y forenses apuntan a reforzar la naturaleza premeditada y odiosa del asesinato.

Con las declaraciones de los peritos y la evidencia presentada hasta el momento, la causa avanza hacia una culminación que busca dar justicia no solo a la memoria de Azul Semeñenko, sino también a una amplia comunidad que enfrenta la violencia y el odio por su identidad. El juicio sigue en marcha, generando un fuerte impacto y reflexión sobre las temáticas de violencia de género y derechos humanos en la región.

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