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Descubren amonites gigantes en Neuquén con espinas en su caparazón

Un descubrimiento en Neuquén ha puesto de relieve la evolución de los amonites, destacando una nueva especie con espinas. Estos fósiles, hallados en la Formación Quintuco, ofrecen un vistazo a la vida marina del pasado en la región.

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Descubren amonites gigantes en Neuquén con espinas en su caparazón

Investigadores han presentado una significativa colección de amonites en el Museo Olsacher de Neuquén, que incluye la especie Quintucoceras macrospinatum, un molusco marino que podía alcanzar más de 50 centímetros de diámetro. Este fósil destaca por tener largas espinas en su caparazón, lo que lo convierte en una pieza única para el estudio de la diversidad de la vida marina que habitó los océanos hace alrededor de 137 a 135 millones de años.

Los amonites, junto con los dinosaurios, eran parte del ecosistema de la época, y Quintucoceras no fue la excepción. A través del análisis de distintos ejemplares recolectados, los paleontólogos han logrado identificar hasta cinco especies de Quintucoceras, lo cual ayuda a entender mejor la evolución de este grupo de cefalópodos. Durante ese período, el mar que cubría la actual provincia del Neuquén se conectaba con el océano Pacífico, dando lugar a un ambiente diverso donde habitaban estos animales.

Este hallazgo forma parte de una investigación que data de finales de 2015, cuando el equipo del Museo Olsacher y del Servicio Geológico Provincial realizaba tareas de mapeo geológico. La presencia de amonites tan distintivos alertó de inmediato a los científicos sobre la importancia del hallazgo, lo que ha contribuido significativamente al entendimiento de la biología y ecología de esos tiempos.

Los amonites eran depredadores activos que se alimentaban de crustáceos, bivalvos, peces y otros cefalópodos, ubicándose además en la cadena alimenticia de numerosos reptiles marinos que también vivían en esas aguas, como ictiosaurios y pliosaurios. Así, el estudio de estos fósiles no solo se limita a su forma, sino que también abre la puerta a la comprensión de las interacciones biológicas que se producían en el antiguo ecosistema marino.

La continuidad de estas investigaciones geológicas y paleontológicas en la región tiene como objetivo priorizar la preservación de estos valiosos vestigios del pasado. La importancia de los amonites en el contexto de la formación Vaca Muerta y Quintuco también enfatiza la relevancia geológica de Neuquén, un área que ha sido objeto de atención en la comunidad científica por su riqueza en fósiles y su potencial para el desarrollo de recursos.

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