Descubren nueva especie de dinosaurio carnívoro en Neuquén
Un equipo de científicos del Conicet ha descubierto una nueva especie de dinosaurio carnívoro en el norte de Neuquén, revelando una rica diversidad en el ecosistema de la región durante el Cretácico. El Rinconraptor pipoae, de 7 metros de largo, suma un nuevo capítulo al estudio de los grandes depredadores que habitaron esa área hace 86 millones de años.

Investigadores del Conicet han dado a conocer el descubrimiento del Rinconraptor pipoae, un dinosaurio carnívoro que habitó el norte de la provincia de Neuquén hace aproximadamente 86 millones de años. Este hallazgo se produjo en la zona de Rincón de los Sauces, donde se encontró parte de la cola, un brazo y una pierna de este depredador de siete metros de longitud, lo que sugiere una mayor diversidad de grandes cazadores en la región durante el Cretácico.
Durante la segunda mitad de esta era, Rincón de los Sauces era un valle rico en vida, con una variedad de reptiles que incluía parientes de cocodrilos y grandes dinosaurios saurópodos. El Rinconraptor se suma a este ecosistema como el segundo grupo de dinosaurios carnívoros identificado, lo que indica que la competencia por recursos en el área pudo haber sido más intensa de lo que se había anticipado. Esto fue confirmado por Ariel Méndez, principal investigador del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología.
La historia detrás del descubrimiento del Rinconraptor comenzó en 2016, cuando se encontraron los primeros restos fósiles por parte del personal del Museo Municipal Argentino Urquiza en Rincón de los Sauces. Posteriormente, en 2019, se emprendió una campaña de rescate de los restos fósiles con colaboración de varios organismos, incluyendo el Museo Paleontológico Bariloche y el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente. Sin embargo, la limpieza y análisis de los fósiles se interrumpieron debido a la pandemia de Covid-19.
Las estimaciones sobre el tamaño del Rinconraptor se basan en las vértebras y huesos encontrados, que sugieren que este dinosaurio terópodo habría medido alrededor de 7 metros. Las características de sus huesos, que eran huecos y ligeros, y sus grandes garras son indicativos de su adaptabilidad como cazador y competidor en un ecosistema diversificado.
Este hallazgo no solo tiene relevancia científica en términos de paleontología, sino que también rinde homenaje a la paleontóloga Laura Pipo, quien formó parte de la campaña de rescate de los fósiles. Su nombre se convierte en un símbolo del esfuerzo colectivo por preservar y entender el patrimonio paleontológico de la región.
El Rinconraptor pipoae ofrece a los investigadores una mejor comprensión sobre la coexistencia y competitividad de superdepredadores en la época de los dinosaurios, un aspecto crucial para el estudio de la evolución de estos grandes reptiles carnívoros. Esto abre nuevas perspectivas en la paleontología de la Patagonia y contribuye a enriquecer el registro fósil presente en la zona, fortaleciendo así la importancia de la región en estudios de biodiversidad y evolución.