Descubren un bosque petrificado en Neuquén que revela su pasado de hace 100 millones de años
Un equipo de investigadores del Conicet y universidades nacionales explora un bosque petrificado en Neuquén, que data de hace 100 millones de años, revelando su antiguo ecosistema y clima. Este hallazgo, ubicado cerca de Picún Leufú, aporta información clave sobre la vegetación y los períodos de abundantes lluvias que existieron en la región.

Un reciente estudio en el Parque Paleontológico Provincial "Bosque Petrificado de El Sauce", en Neuquén, ha revelado información fascinante sobre el paisaje de la región hace 100 millones de años. Investigadores del Conicet, junto a la Universidad Nacional del Comahue y la Universidad Nacional de La Plata, están analizando los gigantescos troncos petrificados encontrados en el sitio, que pertenecen a antiguos árboles, en su mayoría araucarias.
El hallazgo se sitúa cerca de Picún Leufú, donde los troncos han quedado preservados a lo largo de los milenios, permitiendo a los científicos obtener pistas sobre el clima, la vegetación y los ecosistemas del Cretácico Inferior, época en la que habitaron dinosaurios. Este lugar, que actualmente es árido y estepario, solía presentar un paisaje significativamente diferente, con un entorno más húmedo y con abundante vegetación.
Los troncos estudiados son de coníferas, específicamente de la familia de las araucariáceas, que incluye al emblemático pehuén neuquino. Este hallazgo establece un vínculo directo entre las antiguas formaciones boscosas que cubrían la región y una de las especies vegetales que hoy representan a Neuquén, lo que destaca la importancia de este descubrimiento en la comprensión de la evolución de la flora local.
Para el análisis de los fósiles, se utiliza la técnica de “láminas delgadas”, que permite a los investigadores obtener secciones diminutas de los troncos para ser observadas bajo un microscopio. Gracias a este método, se ha podido comprobar el excepcional estado de conservación de los troncos, lo que resulta fundamental para estudiar los anillos de crecimiento de los árboles, que actúan como un archivo natural de las condiciones ambientales del pasado.
El doctor Leandro Martínez, del Museo Histórico Regional de Villa La Angostura, indicó que la presencia de anillos de crecimiento bien definidos podría indicar que en aquel tiempo existían estaciones marcadas y un régimen de lluvias más abundante. Este tipo de información es crucial para reconstruir el ecosistema de hace más de un siglo, ayudando a entender el tipo de ambiente que ocupaban los grandes dinosaurios que alguna vez caminaron por la región.
Estos estudios no solo enriquecen el conocimiento sobre la paleontología de Neuquén, sino que también aportan valor a la historia de su biodiversidad, permitiendo vislumbrar cómo era la Tierra antes de la era moderna. Los resultados de esta investigación podrían tener importantes implicancias para el entendimiento del desarrollo de la flora y los ecosistemas en la Patagonia.