Desigualdad en la crianza: hombres valoran la paternidad pero evitan responsabilidades
Un estudio reciente destaca la valoración de la paternidad entre los hombres argentinos, pero evidencia la persistente desigualdad en la distribución de responsabilidades familiares, donde las mujeres asumen la mayoría de las tareas de crianza y cuidado. A pesar del deseo de ser padres, los hombres tienden a participar principalmente en actividades recreativas.

Un estudio elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas pone de manifiesto la compleja realidad de la paternidad en Argentina, donde a pesar de que los hombres expresan un fuerte deseo de ser padres, su participación activa en las tareas del hogar sigue siendo limitada.
Según los resultados de la encuesta, los varones argentinos valoran el papel de la paternidad y reconocen su importancia, sin embargo, esta valoración no se traduce en una mayor implicación en las actividades diarias de crianza. En su mayoría, su interacción con los hijos se restringe a momentos de juego, mientras que las mujeres continúan asumiendo la mayor parte de las responsabilidades relacionadas con el cuidado, la salud y el bienestar de los niños.
Este desbalance en la distribución de tareas es un claro reflejo de patrones de comportamiento arraigados en la sociedad argentina, donde persisten roles de género tradicionales que determinan qué tareas son consideradas como "femeninas" o "masculinas". Las mujeres, a costa de su tiempo personal y profesional, son las que mayormente asumen el trabajo doméstico y el cuidado infantil.
El estudio también sugiere que esta desigualdad en la división de responsabilidades no solo afecta la dinámica familiar, sino que tiene repercusiones en el bienestar emocional de los padres y en la relación que se establece con los hijos. La falta de participación activa de los hombres en las rutinas de crianza puede generar sentimientos de frustración tanto en hombres como en mujeres, afectando la cohesión familiar.
A medida que la sociedad avanza hacia un modelo más igualitario, es fundamental que se generen espacios para la reflexión y el cambio en las prácticas de crianza. Las políticas públicas y programas de educación sobre paternidad podrían jugar un papel crucial para fomentar un involucramiento más activo de los hombres en las tareas del hogar.
Ante este panorama, es evidente que el deseo de ser padres no debe quedar solo en la expresión de intenciones. Es esencial que se promueva una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares, para que tanto hombres como mujeres puedan disfrutar de la paternidad y maternidad de manera plena.