Desmantelan banda narco en Jujuy con conexiones insólitas
Las fuerzas de seguridad argentinas lograron desmantelar una banda dedicada al narcotráfico operando en la frontera con Bolivia, en la provincia de Jujuy. La organización, que utilizaba prácticas de curanderismo y vínculos familiares, fue investigada tras un importante operativo que terminó con la incautación de droga.

La Gendarmería Nacional llevó a cabo un operativo en la provincia de Jujuy que resultó en la captura de una organización narcotraficante involucrada en el tráfico de cocaína desde Bolivia. El 18 de julio se encontraron 58 paquetes de la droga en un vehículo, junto a elementos de carácter ritual como una cabeza de cabrito y una pata de gallina, lo que sugiere la existencia de prácticas relacionadas con el curanderismo.
La investigación se centró en una banda liderada por un capo narco apodado "El Padrino", originario de Cochabamba, Bolivia, quien empleaba a curanderos para proteger los cargamentos mediante rituales. Este método, insólito en el contexto del narcotráfico, refleja la fusión de creencias culturales y criminalidad. El apodo "El Diablo", asignado a uno de los involucrados, un supuesto "artesano" de 45 años, lo identifica como el encargado de la seguridad de los envíos.
El operativo no solo desbarató la actividad delictiva de la organización, sino que también reveló la implicación de miembros de las fuerzas de seguridad: un policía retirado y otro en actividad, además de un preso que planeaba y organizaba las operaciones desde prisión. Estos vínculos familiares y profesionales sugieren una estructura de apoyo que facilitaba el narcotráfico en la región.
Las drogas eran enviadas desde el paraje Casira hacia diferentes destinos en Argentina, en ocasiones utilizando claves relacionadas con días feriados y eventos deportivos. La estructura se mostró eficiente, operando regularmente con vehículos camuflados y cuenta con una flota que incluía más de 40 autos, todos aparentemente bajo la supervisión del interno encarcelado.
El desarrollo de la investigación se vio acompañado de la actuación de un malabarista que, en calidad de encubierto, logró captar los movimientos de la banda. Esta figura, al situarse en lugares estratégicos donde los miembros de la organización solían transitar, proporcionó información crucial para el seguimiento de sus actividades.
Finalmente, la banda había logrado establecer un importante crecimiento económico, utilizando los fondos del narcotráfico para inversiones en terrenos y propiedades en Jujuy y Salta, lo que indica la gravedad y amplitud de sus operaciones. Las fuerzas de seguridad continúan investigando para desmantelar por completo esta organización criminal.