Desmantelaron una red de leche en polvo falsificada con toxinas peligrosas
Más de 500 latas de leche en polvo para bebés falsificadas fueron secuestradas en un operativo que abarcó la Ciudad de Buenos Aires y varios municipios de la provincia. Los análisis mostraron que el producto contenía aflatoxina M1 en niveles preocupantes y no era apto para el consumo humano.

Un operativo realizado por la Policía Federal Argentina (PFA) resultó en la confiscación de más de 500 latas de leche en polvo para bebés que habían sido falsificadas. Las acciones se llevaron a cabo a través de 14 allanamientos en la Ciudad de Buenos Aires y en diversos municipios bonaerenses como Ezeiza, Quilmes y Lanús, entre otros, tras la denuncia de una empresa láctea que alertó sobre padres preocupados por efectos adversos en sus hijos tras el consumo del producto.
Los análisis realizados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) revelaron que las latas presentaban niveles de aflatoxina M1, un compuesto tóxico, que superaban en más de seis veces el máximo permitido por el Código Alimentario Argentino. Esta toxina puede provocar serios riesgos a la salud, especialmente en niños, lo que impulsó la rápida intervención de las autoridades.
Investigaciones posteriores identificaron las diferencias entre las latas genuinas y las falsificadas. Errores en las etiquetas como “Adventencia” y “Olico” evidencian la falta de rigurosidad en la producción de estos productos. Adicionalmente, se encontraron diferencias en los utensilios plásticos que acompañaban a las latas.
El operativo no solo resultó en la incautación de la leche falsificada, sino también en la recuperación de celulares, computadoras, dinero en efectivo y otros documentos relevantes. Hasta el momento, cinco personas han sido identificadas como parte de la investigación, que está a cargo del Juzgado Federal N.º 2 de Lomas de Zamora.
La causa sigue su curso con el objetivo de esclarecer la distribución de esta leche contaminada y determinar los responsables detrás de su producción y venta. Las autoridades sanitarias han recomendado a los consumidores que, ante la sospecha de poseer productos de los lotes investigados, no los consuman y se pongan en contacto con los servicios de salud.
Este caso resalta la importancia de la vigilancia fiscal y sanitaria en la industria alimentaria, especialmente en productos destinados a la población más vulnerable y sensible, como los bebés. La rapidez de las acciones de la PFA y el Senasa demuestra un compromiso con la salud pública y la lucha contra la adulteración de productos esenciales en el país.