Despidieron a un policía y a un portero en Neuquén por condenas judiciales
El gobierno de Neuquén, bajo la gestión de Rolando Figueroa, despidió a un policía y a un portero condenados por la Justicia. Ambas decisiones se enmarcan en la política de tolerancia cero hacia la corrupción y las conductas delictivas en el ámbito estatal.

El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, llevó a cabo dos despidos recientes en el ámbito estatal como parte de su política de tolerancia cero, que busca asegurar la conducta ética entre los empleados públicos. A través de un decreto, se resolvió la desvinculación de un policía y un portero condenados por delitos que comprometieron su idoneidad para ejercer funciones en el Estado.
Uno de los despidos corresponde a Darío Gaspar Rifo Meliqueo, quien se desempeñaba como auxiliar de servicios en el Jardín de Infantes N° 52 de Añelo. Su baja se da tras la condena por amenazas agravadas con uso de arma de fuego y tenencia ilegítima de las mismas. La sentencia, que incluyó dos años de prisión en suspenso y una multa, le impide mantener su puesto debido a la incompatibilidad legal que su condena genera con su rol como empleado estatal.
El Consejo Provincial de Educación fundamentó su decisión de despedir a Rifo Meliqueo en el incumplimiento de las exigencias morales y conductuales requeridas para el personal estatal, una normativa que busca preservar la confianza y dignidad del servicio público. La responsabilidad moral es uno de los pilares en la administración pública, y el fallo judicial indicó que su comportamiento era incompatible con su función.
Por otro lado, el ex oficial principal Patricio Eduardo Gómez también fue separado de su cargo tras haber cometido delitos contra la integridad de una compañera de trabajo. Denunciado en septiembre de 2023, fue sentenciado por abuso sexual simple agravado por su status como funcionario policial, recibiendo tres años de prisión condicional. La Jefatura de Policía recomendó su despido, subrayando la importancia de mantener la integridad y seguridad en el cuerpo policial.
El despido de estos funcionarios refleja un esfuerzo del gobierno neuquino por depurar la administración pública de aquellos que carecen de los valores adecuados. La implementación de esta política de tolerancia cero busca no sólo sancionar actitudes delictivas, sino también restaurar la confianza entre la ciudadanía y sus representantes.
Ambos casos resaltan la importancia del cumplimiento de las normas éticas e ilegales en la administración pública, donde la conducta de sus empleados no solo afecta su rol personal, sino que repercute directamente en la percepción de la seguridad y la moralidad del estado. A medida que estas políticas se consolidan, se espera una mayor vigilancia sobre la conducta de los agentes estatales en todas sus facetas.