Desvinculación de gremialista del Garrahan genera controversia
El ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, anunció la desvinculación de Norma Lezana, gremialista del Hospital Garrahan. Sin embargo, Lezana afirmó que no recibió notificación alguna y mantiene su postura como secretaria general del sindicato.

El ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, anunció el despido de Norma Lezana, secretaria general de la Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan. Esta anunció su desvinculación a través de las redes sociales, alegando que la decisión se basaba en un sumario que indicaba su falta de cumplimiento en funciones. Lugones señaló que Lezana no atendió pacientes durante el último año y que su actividad gremial no puede servir como justificación para no trabajar.
A pesar del anuncio oficial, Lezana declaró que hasta el momento no recibió notificación formal de cese. Reiteró que sigue en funciones y que está amparada por fueros gremiales, los cuales solo pueden ser revocados por un juez. La gremialista también relacionó esta decisión con conflictos previos con la dirección del hospital e informó que tanto ella como otros representantes sindicales han presentado denuncias en la Justicia por abuso de poder.
El conflicto entre el sindicato y la gestión del Garrahan incluye acciones de los trabajadores para mejorar sus condiciones laborales, lo cual resultó en un aumento salarial del 61% tras seis meses de movilizaciones, paros y asambleas en 2025. Lezana fue citada para declarar el próximo 10 de septiembre en el marco de una causa que investiga el supuesto abuso de poder por parte de las autoridades del hospital.
La Junta Interna de ATE Garrahan tachó el anuncio de despido como una acción persecutoria. Recordaron un episodio similar ocurrido anteriormente, cuando se anunciaron despidos antes de que los trabajadores fueran notificados de manera formal. Este contexto refuerza la percepción de que la medida adoptada por el gobierno busca silenciar a las voces disidentes dentro del hospital.
Además, el respaldo hacia Lezana ha crecido entre las familias de los pacientes, a través del colectivo Familias Unidas por el Garrahan, quienes cuestionan lo que consideran una campaña de desprestigio en su contra. Este respaldo se suma a las preocupaciones sobre el futuro de la representación sindical en el hospital, y plantea interrogantes sobre el manejo de los recursos humanos en el sector público de salud, particularmente en un establecimiento de alto renombre como el Garrahan.
El actual clima de tensión en el hospital enfatiza la necesidad de un diálogo constructivo entre las autoridades y los representantes de los trabajadores, en un momento donde el sistema de salud enfrenta diversos desafíos debido a la carga creciente y la necesidad de atención sustantiva en los servicios.