Detectan rodenticidas en el 20% de aves rapaces de la Patagonia
Investigadores del Conicet hallaron que un 20% de las aves rapaces en la Patagonia presentan residuos de rodenticidas, revelando el impacto de estos venenos en la fauna local. El estudio, realizado por el Inibioma, destaca la acumulación de estas sustancias en las aves que cazan roedores envenenados.

Un nuevo estudio realizado por científicos del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma), parte del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue, ha revelado que el 20% de las aves rapaces en la Patagonia está contaminado con rodenticidas. Este hallazgo resalta las repercusiones negativas del uso de cebos químicos diseñados para el control de roedores, que a menudo terminan en el organismo de predadores naturales como lechuzas y aguiluchos.
El uso de rodenticidas se ha incrementado en la Patagonia Norte, donde la proliferación de roedores representan un riesgo significativo para la salud pública, dado su potencial como portadores de enfermedades como el hantavirus. Sin embargo, los venenos utilizados no solo afectan a las plagas, sino que su acumulación en la cadena alimentaria pone en riesgo a las aves rapaces, que se alimentan de estos animales intoxicados. Estos rodenticidas de segunda generación actúan lentamente, lo que los convierte en presas fáciles para los depredadores, intensificando el fenómeno de la bioacumulación.
El problema se hizo más evidente a raíz de una floración masiva de caña colihue en 2019, que propició un aumento en las poblaciones de roedores en la región de Villa La Angostura. Este fenómeno resultó en un incremento de cebos químicos en áreas periurbanas y se tradujo en la aparición de un número alarmante de lechuzas muertas, lo que motivó la investigación del equipo liderado por la investigadora Valeria Ojeda.
La investigación fue publicada en la revista Journal of Hazardous Materials y señala cómo los anticoagulantes se acumulan en el hígado de las aves a medida que se alimentan de roedores contaminados. Este desafío se complicaba anteriormente por la dificultad de determinar si un ave había muerto por envenenamiento o por otros motivos; no obstante, el equipo del Inibioma ha desarrollado, en colaboración con expertos internacionales, un método capaz de evaluar el daño biológico en estas aves mediante la medición de la concentración de vitamina K1 en el hígado.
Este avance en la investigación es relevante no solo para la fauna silvestre, sino también para el manejo de ecologías urbanas y la salud pública, dado que pone de manifiesto la interconexión entre los métodos de control de plagas y la salud de los ecosistemas locales.
La necesidad de reconsiderar el uso de rodenticidas y buscar alternativas más seguras representa un paso esencial para proteger tanto a las aves rapaces como a la salud pública en la Patagonia. Este estudio abre el camino a nuevas investigaciones y acciones para mitigar el impacto negativo de los venenos en el entorno natural.