Detención de dos inquilinos en el caso del femicidio de Agostina Vega
La investigación por el femicidio de Agostina Vega avanza con la detención de dos inquilinos de la casa donde ocurrió el crimen. Matías Córdoba y Eugenia Ascarruz son acusados de encubrimiento y se cree que conocían los hechos sin denunciarlos.

La Fiscalía de Neuquén ha ordenado la detención de Matías Jesús Córdoba y Eugenia Ludmila Ascarruz, inquilinos del domicilio donde fue asesinado y descuartizado Agostina Vega, una adolescente de 14 años. Este caso, que conmocionó a la sociedad desde fines de mayo, ha visto un avance significativo en su investigación, que ya incluye seis detenidos que complican al principal acusado, Claudio Barrelier, quien se encuentra encarcelado.
Córdoba y Ascarruz residían en la planta alta de la propiedad situada en Juan del Campillo 878, lugar donde se presume que ocurrió el brutal crimen. La Fiscalía sostiene que ambos inquilinos estaban presentes durante el ataque a la menor y, pese a su conocimiento, no alertaron a las autoridades, lo que los convierte en cómplices en este caso de femicidio, ahora calificado como encubrimiento agravado.
Los dos nuevos detenidos ingresaron a la vivienda el 23 de mayo y salieron al día siguiente, lo que coincide con el horario en el que, según la hipótesis de investigación, se cometió el crimen entre la 1 y las 1:30 de la mañana. Para fortalecer sus acusaciones, la Fiscalía ha presentado pruebas acústicas que demuestran que ruidos y gritos provenientes del lugar del ataque podrían haber sido escuchados desde la planta alta, complicando la versión de los detenidos sobre su desconocimiento de los hechos.
En este contexto, el caso ya tiene un total de seis personas implicadas, incluyendo a Marianela Soledad Palmero, ex pareja de Barrelier. Mientras tanto, la abogada del padre de la víctima, Fernanda Alaniz, ha solicitado también la detención de familiares del principal acusado, argumentando que sus acciones previas al allanamiento pueden estar relacionadas con la manipulación de pruebas en la escena del crimen. Esto indica la posibilidad de un esfuerzo concertado para ocultar evidencias o desviar la atención.
La investigación sigue avanzando, con la inclusión de nuevos testimonios y la recopilación de pruebas que busquen clara y contundentemente establecer la responsabilidad de cada uno de los involucrados. La complejidad del caso revela no solo la brutalidad del crimen, sino también las dinámicas sociales y familiares que podrían haber contribuido al encubrimiento de lo sucedido, en un contexto donde la violencia de género sigue siendo un tema crítico en la región.
Este femicidio ha reabierto el debate en la sociedad sobre la importancia de la denuncia y el acompañamiento a las víctimas de violencia de género, y la responsabilidad social y legal de quienes puedan tener conocimiento de tales actos.