Detención de “El R-1” y la célula “Los Rs” del CJNG por el asesinato de Carlos Manzo
Ramón Ángel Álvarez Ayala, apodado “El R-1”, fue arrestado y señalado como el líder de “Los Rs”, responsables del asesinato del exalcalde Carlos Manzo. Las autoridades han vinculado al grupo a diversas actividades delictivas en Michoacán y Jalisco.

La reciente detención de Ramón Ángel Álvarez Ayala, apodado "El R-1", por su supuesta implicación en el asesinato del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ha puesto de manifiesto la actividad criminal de “Los Rs”, una de las células más violentas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Este arresto fue confirmado por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, quien indicó que "El R-1" es considerado uno de los principales líderes de esta organización delictiva.
“Los Rs” están compuestos por tres hermanos: Ramón Ángel, Rafael y Jesús Santiago Álvarez Ayala. Su denominación proviene de sus iniciales y su influencia se extiende por varios municipios de Michoacán, como Apatzingán y Morelia, así como en Jalisco. Desde 2012, este grupo ha estado bajo la mirada de las autoridades, aunque los hermanos lograron recuperar la libertad tras una detención inicial relacionada con el CJNG.
A lo largo de los años, las investigaciones han revelado que “Los Rs” están involucrados en actividades delictivas que incluyen narcotráfico, extorsión y homicidios. A pesar de sus lazos familiares con figuras políticas locales, incluyendo a un exalcalde del Partido de la Revolución Democrática (PRD), el fiscal de Michoacán ha afirmado que no hay evidencia de un móvil político detrás del asesinato de Manzo, asumiendo que fue concretado en el marco de la lucha entre clans delictivos.
La captura de "El R-1" es parte de una operación más amplia que ha llevado a la detención de 31 personas en relación con la muerte de Carlos Manzo. Entre los arrestados también se encuentran otros líderes del CJNG y presuntos cómplices que habrían facilitado el ataque, incluyendo a operadores logísticos y taxistas que habrían colaborado en el envío de información crucial y en la ejecución del delito.
Además, el caso ha resaltado el alcance del CJNG en Michoacán, donde la violencia sigue siendo un problema constante. La organización ha sido vinculada a un número creciente de homicidios y actos de violencia que afectan tanto a la población civil como a figuras públicas. La captura de “El R-1” es solo uno de varios intentos por parte del gobierno de México para desarticular estas células armadas.
Con la creciente atención sobre “Los Rs”, las autoridades están bajo presión para recuperar el control de las zonas afectadas por la violencia del narcotráfico y proteger a la población local, donde la percepción de inseguridad sigue en aumento. Se espera que las investigaciones continúen y revelen más detalles sobre la estructura y las operaciones de esta organización criminal.