Detención de Sergio Urribarri: comienza su condena por corrupción en Entre Ríos
Sergio Urribarri, exgobernador de Entre Ríos, fue detenido y trasladado a una cárcel para cumplir con su condena de ocho años por corrupción. La Corte Suprema rechazó el último recurso de su defensa, quien había solicitado prisión domiciliaria por problemas de salud.

El exgobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, fue detenido en la madrugada del viernes en su hogar en Concordia y trasladado a la Unidad Penal N.º 1 de Paraná. La medida se da en ejecución de la condena de ocho años de prisión que se le impuso por delitos de corrupción cometidos durante su gestión como mandatario provincial, que se extendió entre 2011 y 2015.
La intervención policial se llevó a cabo bajo una orden emanada del Tribunal de Juicio, después de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación desestimara el último recurso de apelación presentado por la defensa. Este fallo dejó firme la sentencia, lo que llevó a la captura de Urribarri y a otros dos coacusados, Juan Pablo Aguilera y Pedro Báez, quienes también fueron condenados por delitos relacionados.
Urribarri, que tiene 67 años, había solicitado previamente su reclusión en un domicilio, argumentando diversas afecciones de salud, entre ellas estrés postraumático y problemas cardíacos. Sin embargo, el tribunal rechazó esta solicitud al no encontrar suficientes motivos que justificaran la medida alternativa de prisión domiciliaria.
La denuncia que llevó a su condena surgió de una investigación que reveló un esquema sistemático de desvío de fondos públicos a empresas vinculadas a su entorno familiar. Estos desvíos se realizaron a través de contratos de publicidad oficial entre 2010 y 2015, un mecanismo que despertó la atención de la justicia y que fue clave en la resolución del caso.
Este caso y su desenlace no solo marcan un capítulo importante en la historia política de Entre Ríos, sino que también subrayan la lucha contra la corrupción que enfrenta el país. Urribarri fue uno de los políticos más influyentes de la provincia, y su condena podría tener repercusiones en el futuro de otros funcionarios y exfuncionarios involucrados en situaciones similares.
A partir de ahora, Urribarri y los otros condenados comenzarán a cumplir sus penas en la cárcel, marcando un precedente en el tratamiento de casos de corrupción en la política argentina. La atención se centra ahora en las posibles apelaciones o recursos que puedan surgir en el futuro, así como en las implicancias que podría tener este caso en el ámbito político regional y nacional.