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Detienen a excomisario de Tlayolapa vinculado a grupos criminales

Mario Alberto Cortés, excomisario de Tlayolapa, fue detenido por su supuesta participación en el secuestro de funcionarios de la Fiscalía de Guerrero, vinculado a la organización criminal Los Ardillos.

Por Juan Castillo4 min de lectura
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Detienen a excomisario de Tlayolapa vinculado a grupos criminales

Mario Alberto Cortés, quien se desempeñó como excomisario municipal de Tlayolapa, fue arrestado recientemente bajo una orden judicial debido a su probable implicación en el delito de privación de la libertad en perjuicio de servidores públicos de la Fiscalía General del Estado de Guerrero. La captura se produjo el 30 de julio de 2026 y fue resultado de una colaboración entre diversas fuerzas de seguridad, incluida la Secretaría de Defensa Nacional y la Guardia Nacional.

Las autoridades han vinculado a Cortés con el grupo delictivo conocido como Los Ardillos, una organización activa en la región de la Costa Chica y la Montaña baja de Guerrero. Se le atribuye ser un colaborador cercano de Benito “N”, alias “El Oso”, líder de esta banda. Según las investigaciones, Cortés no solo participó en actividades delictivas, sino que también estuvo involucrado en la organización de movilizaciones y bloqueos sobre la Autopista del Sol, un hecho que ha intensificado la violencia y el descontento en la zona.

La detención de Cortés sigue a sus declaraciones públicas anteriores donde amenazó con levantarse en armas si el gobierno no actuaba para controlar la inseguridad en su comunidad. En febrero de 2026, pidió apoyo gubernamental en una conferencia de prensa realizada en Tierra Colorada, donde reclamó la presencia de grupos armados que generaban temor entre los habitantes. Este pronunciamiento, lejos de ser un llamado a la defensa comunitaria, reveló el ambiente de tensión y la falta de control en la región, una situación compleja que ha desbordado la capacidad de las autoridades locales.

Además, se reporta que Cortés y otros líderes comunitarios estaban alarmados por la llegada de más de 200 policías comunitarios de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), lo que exacerba la ya tensa relación entre autoridades y grupos autodefinidos como defensores de la comunidad. Cortés denunció que estos grupos se estaban trasladando hacia Tlayolapa, lo que incrementó aún más la preocupación entre los ciudadanos.

A pesar de sus intentos de posicionarse como un defensor de la comunidad, su arresto revela una cínica realidad, donde los líderes comunitarios pueden estar involucrados en actividades criminales a la vez que intentan ganarse la legitimidad a través de discursos de defensa y violencia. Esto plantea interrogantes sobre la efectividad de las estrategias de seguridad implementadas por el gobierno en la región, que ha sido testigo de una creciente ola de criminalidad y desconfianza hacia las fuerzas del orden.

En consecuencia, Cortés se encuentra ahora a disposición de la justicia en Guerrero, donde debe enfrentar las acusaciones en su contra, mientras las autoridades continúan con las investigaciones pertinentes para esclarecer los hechos y determinar su situación legal.

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