Devastador colapso glaciar en Nepal deja más de 500 muertos y 1.400 desaparecidos
El reciente colapso de un glaciar en Nepal ha derivado en la muerte de al menos 543 personas y 1.400 desaparecidos, muchos de ellos extranjeros. Las autoridades continúan las labores de rescate ante el riesgo de nuevas inundaciones.

Un violento desastre ha golpeado la frontera entre Nepal y Tíbet, donde el colapso de un glaciar ha ocasionado la muerte de al menos 543 personas. Las cifras oficiales indican que 538 fatalities se registran en Nepal y 5 en Tíbet, además de contar más de 1.400 desaparecidos, entre ellos muchos peregrinos que se encontraban en la región del monte Kailash, un sitio considerado sagrado.
El catastrófico evento ocurrió el 26 de agosto, cuando la caída del glaciar generó un torrente de agua, barro y escombros que se desplazó por los valles montañosos. Este fenómeno hizo que el caudal del río Trishuli aumentara de manera dramática, alcanzando un incremento de hasta nueve metros en tan solo media hora, lo que devastó viviendas y carreteras tanto en Nepal como en el territorio tibetano.
Las consecuencias han sido severas en el distrito nepalí de Nuwakot, donde calles enteras quedaron completamente cubiertas de escombros, y en la prefectura tibetana de Shigatse, donde una carretera de doble carril fue sepultada. La destrucción también afectó al paso fronterizo de Gyirong, complicando aún más la ayuda a los damnificados.
A la crítica situación se suma la formación de un lago de aproximadamente 2 millones de metros cúbicos de agua, representando un nuevo peligro, ya que las autoridades chinas alertaron de la posibilidad de que el lago reciba otros tres millones de metros cúbicos, lo que incrementa el riesgo de que la presa natural colapse y cause nuevas inundaciones.
Ante esta emergencia, más de 30.000 efectivos de seguridad han sido desplegados en las labores de búsqueda y rescate. El Ejército nepalí ha utilizado helicópteros para evacuar a más de un centenar de personas que permanecían atrapadas en instalaciones relacionadas con el proyecto hidroeléctrico Trishuli, y han trasladado a decenas de heridos hacia Katmandú, mientras continúan recuperando cuerpos a miles de kilómetros río abajo.
La tragedia ha provocado también el desplazamiento de más de 1.200 personas provenientes de tres aldeas afectadas. Las autoridades siguen en alerta ante nuevos deslizamientos y el riesgo de desbordamiento del lago formado por la catástrofe, lo que podría generar más complicaciones en la ya dispersada población afectada.