Dificultades de De Paul y Paredes en el ritual previo a la final del Mundial
Rodrigo De Paul y Leandro Paredes encontraron obstáculos para llevar a cabo su ritual de cábala antes de la final del Mundial 2026, lo que generó un ambiente especial en el vestuario argentino.

La final del Mundial 2026, disputada entre Argentina y España en el MetLife Stadium de Nueva York, se presentó con un clima intenso y lleno de expectativa. La selección argentina llegó al estadio y, como ha sido habitual desde el Mundial 2022 en Qatar, los jugadores comenzaron a realizar sus tradiciones y cábalas previas al partido, un momento que estimulan para motivarse y unirse como equipo.
Al descender del micro, el director técnico Lionel Scaloni fue el primero en hacerlo, seguido por el resto de la delegación. El ambiente dentro del vestuario se vio marcado por un mensaje especial que reza: “Es Nuestra Bandera la que Defendemos. Mostremos al Mundo que Juntos Podemos. ARGENTINA”, impreso en un banderín acompañado por la imagen de la virgen de Luján, que simboliza la unidad y el espíritu del equipo.
Sin embargo, no todo salió como se esperaba en relación a las cábalas. Durante la ceremonia de clausura del Mundial, los mediocampistas Rodrigo De Paul y Leandro Paredes enfrentaron un contratiempo para completar su tradicional “ritual de los caramelos”. Mientras el espectáculo se desarrollaba en el estadio, ellos se vieron obligados a improvisar y lograron llevar a cabo la cábala en un costado del campo de juego, lo que generó una situación inusual en medio del bullicio del evento.
Antes de comenzar el encuentro, Roberto Ayala, asistente de Scaloni, compartió su perspectiva sobre la importancia de disfrutar el juego y dejar fluir la conexión íntima que cada jugador siente por sus orígenes y su barrio. Subrayó que el partido en sí es un gran desafío que requiere concentración, en particular en cómo manejar la presión y la emocionalidad en un evento de tal magnitud.
Se espera que la final refleje no solo la habilidad técnica de los equipos, sino también la capacidad de enfrentar los momentos críticos de tensión. La interacción emocional será clave para el rendimiento de ambos equipos, donde cada detalle puede marcar la diferencia entre ganar o perder.
Con esta atmósfera de expectativas y rituales, los jugadores argentinos dan un paso más hacia el campo, llevando consigo las esperanzas de un país que vive cada partido con intensa pasión. La final se convierte no solo en un encuentro deportivo, sino en una celebración de identidad y emociones para la selección argentina.