Dificultades en el Congreso para avanzar en proyecto de IA del Gobierno
El debate global sobre la inteligencia artificial ha complicado la aprobación de un proyecto clave del Gobierno argentino en el Congreso. Pese a las intenciones iniciales, el oficialismo ahora busca ajustar su propuesta para atraer más apoyo legislativo en medio de crecientes preocupaciones sobre la regulación de la IA.

La creciente atención internacional sobre los riesgos asociados a la inteligencia artificial (IA) ha provocado tensiones en la agenda legislativa del Gobierno argentino. Con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, al frente, el oficialismo se enfrenta a la certeza de que podría perder el respaldo necesario para avanzar en un proyecto de ley fundamental, que busca modificar la Ley General de Sociedades vigente desde 1972.
El proyecto, que fue presentado en la Cámara de Senadores el 1 de junio, propone la creación de "sociedades automatizadas", entidades que operarían a través de sistemas algorítmicos autónomos, sin necesidad de empleados. Sin embargo, la creciente preocupación por los posibles efectos adversos de la superinteligencia ha llevado a legisladores de diferentes bloques a manifestar su oposición a esta figura, complicando el proceso legislativo.
Entre los partidos aliados, en particular La Libertad Avanza, se ha hecho evidente un desinterés por la aprobación de la sección que permite la creación de empresas automatizadas. En cambio, algunos senadores sugieren que, en vez de avanzar con esta innovadora propuesta, el oficialismo debería optar por modificar o retirar ciertos artículos del proyecto. Así, se busca rescatar el consenso necesario para llevar adelante la reforma general de sociedades, que cuenta con mayor aceptación.
Para contrarrestar esta posible negativa, Patricia Bullrich, líder del bloque oficialista, ha propuesto endurecer las exigencias sobre las sociedades automatizadas. La intención es garantizar un marco de responsabilidad legal que incluya personas físicas en la gestión de estas entidades, lo que podría facilitar el apoyo de los bloques aliados y evitar un estancamiento legislativo.
El contexto del debate refleja una tensión entre las metas económicas del Poder Ejecutivo, que ve en la IA un motor de desarrollo, y las cautelas expresadas por especialistas y legisladores. Tanto Sturzenegger como el presidente Javier Milei argumentan que la creación de empresas operadas por IA no exime de las regulaciones legales, sino que las sujeta a las mismas normativas que rigen a las entidades tradicionales, incluyendo sanciones y posibles disoluciones en caso de incumplimientos.
El futuro inmediato del proyecto en el Congreso dependerá de la capacidad del oficialismo para ajustar su propuesta a las demandas de los distintos bloques y garantizar así una regulación que permita un uso responsable de la IA en el ámbito económico, en un momento en que la discusión sobre su potencial impacto sigue tomando relevancia a nivel internacional.