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Disminuye el consumo de carne vacuna y aumenta el de cerdo en Argentina

El consumo de carne vacuna en Argentina ha registrado una caída significativa, mientras que el cerdo ha ganado popularidad entre los consumidores. Factores como el aumento de precios de la carne de vaca han llevado a muchas familias a optar por alternativas más económicas.

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Disminuye el consumo de carne vacuna y aumenta el de cerdo en Argentina

Los últimos registros de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) indican que el consumo per cápita de carne vacuna en el país ha disminuido de 49,5 a 44,5 kilos en el último año. En contraste, la carne de cerdo ha aumentado su consumo a 19,3 kilos por persona. Este cambio en los hábitos alimenticios se atribuye principalmente a la distorsión en precios, donde la carne de vaca experimentó un aumento del 64% en el último año, en comparación con un incremento del 25% en el precio del cerdo.

En el último mes, el precio de la carne vacuna se incrementó un 6.9% respecto al mes anterior, un aumento que supera notablemente el índice de inflación del 3.4% para el mismo período, según el Indec. Además, la variación interanual de los precios de la carne fue del 55.1%, superando también el 32.6% del índice general de inflación. Este contexto inflacionario ha llevado a muchas familias a buscar alternativas más accesibles, como el cerdo, que aparece como una opción más económica para la dieta diaria.

Cabe mencionar que la inflación acumulada del 33% en el último año, sumada a la creciente presión sobre los precios de los alimentos, ha llevado a un rediseño en los hábitos de consumo en el país. En este sentido, FADA sostiene que la variación de precios influye profundamente en estas decisiones. Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, los costos logísticos han aumentado, influyendo en los precios de la carne a nivel global.

Adicionalmente, el informe detalla cómo se estructuran los precios de varios alimentos. En el caso de la carne, el 51% del precio se distribuye en costos de producción, un 28% corresponde a impuestos y el 21% restante a ganancias. Desagregando estos datos, el 35% del costo viene de la cría del animal, un 16% se retiene en los feedlots, y el resto se reparte entre frigoríficos, carnicerías y el contenido impositivo.

Calculando otros alimentos, el pan presenta un 61% de costos, y la leche un 71%, mostrando similitudes en el incremento de los precios de estos productos básicos en la dieta argentina. Estos avances resaltan una tendencia hacia la búsqueda de alternativas más económicas en el consumo diario.

El impacto de estos cambios no solo se refleja en la economía familiar, sino también en cómo se cultivan y distribuyen los alimentos en el país, lo que podría llevar a nuevas dinámicas en el mercado alimentario local.

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