Disminuye la mortalidad infantil en Argentina, según datos oficiales recientes
El Ministerio de Salud de Argentina anunció una reducción en la tasa de mortalidad infantil durante 2025, alcanzando las 8 muertes por cada 1.000 nacimientos. A pesar de una baja natalidad, se observa una tendencia positiva en algunas provincias.

El Ministerio de Salud de la Nación reportó una disminución en la tasa de mortalidad infantil en Argentina, que pasó de 8,5 a 8 muertes por cada 1.000 nacidos vivos durante el año 2025. Este dato preliminar fue presentado en un encuentro del Consejo Federal de Salud (COFESA), donde el ministro Mario Lugones subrayó la importancia de contar con información precisa para guiar las decisiones sanitarias.
A lo largo de este año, se registraron 401.245 nacimientos, lo que representa una baja en comparación con los 413.135 del año anterior. Aunque la natalidad sigue cayendo, el descenso ha moderado su ritmo, siendo del 3% en relación al año anterior. La desigualdad entre las distintas jurisdicciones se mantiene, ya que 15 provincias disminuyeron su tasa de mortalidad infantil, mientras que ocho notaron un aumento y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se mantuvo estable.
En 2024, la tasa de mortalidad infantil había sido de 8,5 por cada 1.000 nacidos vivos, con un total de 3.513 muertes de menores de un año sobre 413.135 nacimientos registrados. Esta cifra muestra la diversidad en términos de indicadores de salud entre distintas provincias, con Corrientes reportando una tasa de 14 muertes por mil, en contraste con los 4,9 por mil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Durante la reunión del COFESA se discutieron otros temas clave como la vigilancia epidemiológica, la producción de antivenenos y la vacunación. Además, se presentó una nueva unidad enfocada en emergencias sanitarias, que tendrá el objetivo de coordinar la respuesta del sistema de salud ante incidentes críticos, incluido el fenómeno climático de El Niño.
El despliegue de estas estadísticas y programas refuerza la importancia de la planificación sanitaria en Argentina, donde la variabilidad en los indicadores refleja realidades socioeconómicas disímiles que afectan los niveles de salud y bienestar de la población. La atención y los recursos asignados a la salud infantil son cruciales para continuar en la senda de mejora en estos indicadores.
Queda pendiente la difusión del informe completo de estadísticas vitales, que incluirá datos sobre la mortalidad adulta y otros aspectos relevantes para comprender completamente las dinámicas sanitarias del país. La creación de la Unidad de Coordinación Federal de Emergencias Sanitarias se suma a los esfuerzos por mejorar la estructura y respuesta del sistema de salud ante crisis futuras.