Disminuyen los casos de sarampión en Guatemala gracias a la vacunación
Guatemala ha logrado reducir significativamente los casos semanales de sarampión, en un 80% desde su pico de contagios. Esta mejora se debe a la intensa campaña de vacunación y vigilancia sanitaria implementada por el Ministerio de Salud.

Recientemente, Guatemala ha reportado una notable disminución de los casos semanales de sarampión, que han caído en un 80% tras alcanzar un pico de contagios entre abril y mayo. Según declaraciones del ministro de Salud, Joaquín Barnoya, este cambio se atribuye al esfuerzo realizado en la campaña de vacunación y a la vigilancia de la salud pública. A pesar de esta mejora, la enfermedad aún permanece activa, con un total acumulado de 28.543 contagios desde enero de 2026, y 475 de ellos confirmados en la última semana de datos disponibles.
A lo largo del brote, que tuvo su inicio en Santiago Atitlán, Sololá, luego de ocho años sin casos en el país, las autoridades han administrado más de 1,4 millones de dosis de vacunas contra el sarampión, y cuentan con más de un millón de dosis adicionales a disposición de la población. Esta intervención ha sido fundamental, ya que el 67,4% de las personas infectadas no estaban vacunadas, lo que evidencia la importancia de mantener altas tasas de inmunización para prevenir la propagación del virus.
El brote se inició con la infección de una joven de 17 años que regresó de Alemania, y desde entonces la enfermedad se diseminó rápidamente, con la mayoría de los casos reportados en edades de 20 a 39 años. A los menores de cuatro años también se les ha visto gravemente afectados, representando el 17% de los contagios. Las autoridades sanitarias han hecho un llamado a la población para que se mantenga alerta a síntomas compatibles con el sarampión y acuda a centros de salud para recibir atención adecuada.
Durante el brote, se han producido 28 muertes relacionadas con la enfermedad en varios departamentos, siendo el departamento de Guatemala el que concentra el mayor número de casos (37,5%). Las complicaciones derivadas del sarampión, como la neumonía y la encefalitis, han sido identificadas como las principales causas de mortalidad en estos contagios. Es alarmante recordar que de los fallecidos, el 61% no estaba vacunado, lo que subraya la necesidad de aumentar la cobertura de vacunación para proteger a las poblaciones más vulnerables.
El ministerio continúa trabajando para fortalecer la respuesta ante el sarampión y espera mantener la tendencia a la baja en los contagios mediante relevamientos y campañas educativas. Barnoya hizo un llamado colectivo a la acción, indicando que "el sarampión nos puede contagiar a todos, pero todos juntos podemos detener el sarampión", enfatizando la importancia de la colaboración comunitaria en la salud pública.