Diversificación productiva en el Valle Inferior de Río Negro: maíz, alfalfa y avellanas
En el Valle Inferior de Río Negro, un innovador modelo agropecuario dirigido por un joven ingeniero destaca por su amplia variedad de producciones. Desde maíz hasta avellanas, la estrategia busca maximizar la rentabilidad en un entorno desafiante.

A 40 kilómetros de Viedma, en la región de riego del Valle Inferior de Río Negro, se desarrolla un proyecto agropecuario que se distingue por su amplia gama de cultivos y un incremento continuo en la búsqueda de mayor rentabilidad. Este emprendimiento de aproximadamente 1000 hectáreas está dirigido por Daniel García, un ingeniero zootecnista de 35 años, quien gestiona la producción de maíz, alfalfa, girasol, remolacha forrajera y cebolla, todos cultivados bajo riego administrado por el Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI).
La escasez de precipitaciones en la región, que apenas alcanzan los 300 milímetros anuales, hace que la irrigación sea esencial para el éxito de las actividades agrícolas. García, quien también es socio de empresas como Rent a Bull y Dos de Enero en Buenos Aires, ha experimentado con diversas combinaciones de cultivos y ganadería. En esta temporada, la producción incluye el maíz destinado tanto para grano como para silo, y los pastos como la alfalfa que se utilizan para alimentar un ganado compuesto principalmente por bovinos Angus. Este año, lograron alcanzar 400 vientres preñados, que serán engordados a corral, marcando un nuevo estándar en su proceso productivo.
Además de la ganadería, esta empresa produce semillas de girasol y alfalfa bajo contratos con grandes multinacionales, así como cebolla mediante un sistema de aparcería. En 2019, con la intención de diversificarse aún más, introdujeron la producción de avellanas, plantando inicialmente unas pocas hectáreas que han ido expandiéndose. Actualmente, cuentan con 61 hectáreas dedicadas a este cultivo, que se beneficia de las condiciones climáticas y la capacidad de riego de la zona, donde se concentra el 90% de las hectáreas en Río Negro.
El avance en esta producción de avellanas es significativo, y este año se instalará un sistema de riego por goteo en parte de la plantación, lo que promete aumentar la eficiencia del uso del agua y la salud del suelo y las plantas. Los esquejes de avellano provienen de un vivero local asociado al productor Ferrero Rocher, principal consumidor de esta fruta en la región. Las variedades cultivadas incluyen Giffoni, Barcelona, Noccione Romana y Mortarella. Con esta amplia diversificación y un enfoque sostenible en el uso del recurso hídrico, este modelo agropecuario no solo proporciona estabilidad económica a sus productores, sino que también se posiciona como un referente en la producción agrícola de la Patagonia.