Docente reflexiona tras la muerte de un niño en Las Torres
La reciente muerte de un niño de 9 años en Las Torres ha conmocionado a la comunidad educativa de Comodoro Rivadavia. Su exdocente, Romina Saltiva, destacó la necesidad de implementar la educación emocional en las escuelas para brindar apoyo a infancias en contextos difíciles.

El trágico fallecimiento de un niño de 9 años, ocurrido como resultado de un accidente desde el séptimo piso del complejo Torre III en Comodoro Rivadavia, ha causado un profundo impacto en la comunidad educativa, especialmente en la Escuela 1, donde el pequeño era alumno. En medio de este doloroso acontecimiento, su exdocente, Romina Saltiva, compartió su experiencia en una entrevista radiante, recordando al niño con cariño y enfatizando la necesidad de fortalecer el apoyo emocional para los estudiantes.
Saltiva, quien actualmente se encuentra cursando la carrera de Psicopedagogía, remarcó que el niño "nos necesitaba" y resaltó la importancia de abordar las realidades que enfrentan muchos niños en sus hogares. La docente reflexionó sobre cómo la falta de herramientas emocionales puede influir en la vida de los jóvenes, especialmente en situaciones vulnerables. Esto llevó a la educadora a insistir en la urgencia de avanzar con la Ley de Educación Emocional, una iniciativa destinada a incorporar espacios en el currículo escolar que permitan el reconocimiento y gestión de las emociones.
Esta ley, que hasta el momento ha recolectado más de 13,000 firmas, propone que las escuelas cuenten con los recursos necesarios para ayudar a sus alumnos a manejar diferentes situaciones que puedan causarles sufrimiento. Saltiva enfatizó la relevancia de que el tema se trate sin divisiones políticas, con un enfoque claro en las necesidades de los niños y adolescentes. "Hay que dejar las banderas políticas de lado", explicó, señalando que el bienestar emocional de los estudiantes debe ser una prioridad.
El pedido de Saltiva resuena no solo en el ámbito de la educación, sino en toda la comunidad, dado que la tragedia ha reavivado los debates sobre cómo las instituciones pueden ofrecer redes de apoyo más robustas. La inclusión de la educación emocional puede ser clave para detectar y abordar problemas que afectan a los menores desde una edad temprana, permitiéndoles contar con herramientas que les ayuden a enfrentarse a las adversidades.
La situación de este niño ha puesto sobre la mesa la crítica cuestión de la contención emocional en la educación, particularmente en contextos familiares complejos, que muchas veces pasan desapercibidos. Las instituciones educativas tienen la responsabilidad de estar atentas a estas necesidades, para así poder acompañar adecuadamente a sus alumnos en su desarrollo personal y académico.
De esta forma, la solicitud de avanzar en la educación emocional se convierte en un llamado a la acción, invitando a las autoridades a priorizar el bienestar de las infancias, mediante la implementación de políticas que atiendan integralmente sus necesidades emocionales y sociales. Es un desafío que, sin dudas, merece ser abordado con urgencia por parte de todos los actores involucrados en la educación.
La comunidad educativa de Comodoro Rivadavia sigue en duelo, no solo por la pérdida del pequeño, sino también por la esperanza de construir un futuro en el que tragedias como esta puedan evitarse a través de una educación más consciente y emocionalmente integrada.