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Dos hermanas continúan el legado ganadero familiar en General Conesa

Nora y Beatriz Lavayén han decidido continuar el legado agrícola de su familia en General Conesa, donde trabajan un establecimiento ganadero. A través de su experiencia, buscan mantener la producción de manera sostenible, adaptándose a las condiciones climáticas de la región.

Por Miguel Vergara3 min de lectura
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Dos hermanas continúan el legado ganadero familiar en General Conesa

Nora y Beatriz Lavayén han retomado el proyecto ganadero iniciado por su padre, Alberto Lavayén, en General Conesa, a unos 15 kilómetros de la localidad. La familia tiene una amplia tradición en la producción agrícola y ganadera, que comenzó con su abuelo en calidad de arrendatario, seguido por la compra del predio por parte de su padre. Nora, quien ha vivido su infancia en el campo, destaca el valor emocional que este lugar tiene para ella.

El establecimiento familiar, ubicado a lo largo de la Ruta Provincial N°53, se dedica principalmente a la cría de bovinos Hereford. Debido a la experiencia adquirida en años de sequías y dificultades climáticas, la familia opta por mantener un rodeo de tamaño adecuado a la capacidad del campo, evitando la sobrecarga que podría derivar en pérdidas económicas y de producción.

La actividad ganadera en la región se enfrenta a desafíos significativos, especialmente en el contexto de sequías recurrentes que han afectado las precipitaciones en los últimos años. Estas condiciones climáticas influyen directamente en la toma de decisiones sobre la producción.

Nora y su hermana han optado por no cambiar radicalmente la actividad ganadera familiar, sino hacerla sostenible, respetando el legado de su padre. Ellas han sido testigos de cómo el trabajo en el campo ha sido una parte fundamental de sus vidas, donde la paciencia y la observación son clave para afrontar los vaivenes del clima.

La historia de la familia Lavayén es representativa de muchas otras en la Patagonia, donde la producción ganadera es un elemento central de la economía regional. La sostenibilidad de estos emprendimientos se ha vuelto crucial, no solo para las familias que los gestionan, sino también para el desarrollo económico de las comunidades locales.

Con el acompañamiento de su familia y la implementación de prácticas responsables en la producción, Nora y Beatriz Lavayén continúan trabajando en el legado familiar mientras miran al futuro con esperanza, adaptándose siempre a las realidades que impone el clima y el mercado.

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