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Drones en la Patagonia: eficiencia en fumigación con solo 10 litros por hectárea

Santiago Vázquez y Gonzalo Díaz implementan drones en la agricultura patagónica para fumigación y fertilización, utilizando solo 10 litros de agua por hectárea. Esta técnica permite un manejo más eficiente de los insumos en la producción agropecuaria.

Por Auribel Zuarce4 min de lectura
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Drones en la Patagonia: eficiencia en fumigación con solo 10 litros por hectárea

En la Patagonia, la incorporación de drones agrícolas está transformando las prácticas de fumigación y fertilización. Santiago Vázquez y Gonzalo Díaz lideran un proyecto que utiliza esta tecnología en el Valle de Viedma y otras partes de la región, donde han logrado aplicar insumos con una reducción significativa en el uso de agua.

Desde su llegada al sector agropecuario hace tres años, estos drones, modelos DJI Agras T40 y T50, han permitido no solo realizar tareas de fumigación, sino también fertilización y siembra de una manera más eficiente. Esta innovación se presenta en un contexto donde el manejo sostenible de recursos es crucial para los agricultores, especialmente en áreas donde el agua es un recurso limitado.

El servicio que ofrecen se basa en las necesidades específicas de cada productor. Luego de recibir las indicaciones sobre la superficie a tratar y el tipo de insumo a aplicar, Vázquez y Díaz programan las operaciones de los drones. A diferencia de las aplicaciones tradicionales, donde se utilizan entre 500 y 2000 litros de agua por hectárea, el uso de drones reduce esta cantidad a tan solo 10 litros por hectárea, lo que representa un avance significativo en términos de sostenibilidad.

Además de su capacidad para pulverizar herbicidas, fungicidas e insecticidas, los drones pueden realizar aplicaciones específicas de fertilizantes y se adaptan para la siembra. Esta versatilidad no solo optimiza la utilización de insumos, sino que también permite a los productores experimentar con técnicas de intersiembra, lo que es especialmente relevante en un contexto donde la diversificación de cultivos puede ser clave para la rentabilidad.

A medida que la tecnología avanza, también lo hace la mentalidad de los productores. Muchos deben adaptarse a la nueva forma de trabajar, que no se centra en ver los cultivos empapados por el agua, sino en una distribución precisa y controlada de los insumos, que promueve un uso más racional de los recursos.

El avance de la tecnología de drones en la agricultura patagónica podría marcar un cambio significativo en las prácticas locales, estableciendo un modelo a seguir en otras regiones del país. Con la creciente necesidad de adaptarse a un entorno de escasez de agua y a las demandas de producción sostenible, esta herramienta se presenta como una solución innovadora para los desafíos actuales del sector agropecuario.

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