Drones para combatir un árbol invasor en Hawái
El guayabo de fresa, plantado en Hawái hace 200 años, se convirtió en un árbol invasor agresivo. Investigadores están utilizando drones para combatir su expansión mediante la liberación de un insecto especializado en su control.

El guayabo de fresa, una especie introducida en Hawái en 1825 con la intención de alimentar a la población, es hoy considerado uno de los árboles invasores más problemáticos del archipiélago. Originario de Brasil, esta planta se ha expandido de manera agresiva, alterando los ecosistemas locales y desplazando a la vegetación nativa. Su proliferación ha llevado a investigadores a buscar soluciones innovadoras para mitigate su impacto negativo en el medio ambiente.
Recientemente, un grupo de científicos en Estados Unidos ha puesto en marcha un proyecto que combina biocontrol y tecnología avanzada, utilizando drones para la dispersión de **Tectococcus ovatus**, un insecto que se alimenta exclusivamente del guayabo de fresa. Este método tiene como meta controlar y reducir la población del árbol invasor mediante la introducción de este insecto, que forma agallas en las hojas de la planta, afectando su desarrollo y reproducción.
Desde 2012, la introducción del Tectococcus ovatus ha sido aprobada en Hawái para su uso como agente de control biológico. A través de un estudio publicado en el Journal of Economic Entomology, se compararon dos métodos de distribución: el tradicional (manual) y el moderno (por drones). Con el tiempo, se observó que el uso de drones lograba un tratamiento más rápido y efectivo en áreas de difícil acceso, donde el guayabo de fresa suele proliferar, como en dense bosques tropicales.
En pruebas realizadas en la Reserva Forestal Ola’a, los drones distribuyeron las estructuras que albergan al insecto en el 86,6% de los intentos, lo que, aunque inferior al método manual (97,6%), permitió reducir el tiempo total de aplicación en un 77%. Este procedimiento, que lleva 2,8 minutos por árbol con drones frente a los 12 minutos del método tradicional, podría facilitar el control del guayabo de fresa en extensas áreas.
Los resultados obtenidos hasta el momento son prometedores. En un seguimiento de cuatro años, se constató que el 63% de los árboles tratados con drones habían sido efectivamente colonizados por el insecto, en comparación con solo el 38% de los tratados de manera manual. Este avance sugiere que el control biológico a través de drones podría convertirse en una herramienta valiosa para enfrentar especies invasoras, respaldando así esfuerzos de conservación ambiental en Hawái y, potencialmente, en otras regiones.
A medida que estos métodos continúan siendo analizados y ajustados, la integración de la tecnología con estrategias de biocontrol podría ofrecer soluciones eficaces frente a la creciente amenaza que representan las especies invasoras en el ecosistema local. El desafío ahora radica en replicar estos métodos en otras áreas afectadas, maximizando así los beneficios de la biotecnología en la conservación ambiental.