Dueña de pastelería en Bogotá sufre violenta agresión tras acoso en su local
María Quevedo, dueña de una pastelería en Bogotá, denunció una agresión violenta por parte de un empleado que previamente la acosó. La situación ha provocado una fuerte reacción en la comunidad y autoridades locales.

En Bogotá, la propietaria de la pastelería Rü Pâtisserie, María Quevedo, ha denunciado una agresión violenta sufrida a manos de uno de sus empleados, el venezolano Jesús Acosta Lizardo. Este incidente ha desatado una ola de rechazo entre la comunidad y las autoridades, quienes cuestionan la decisión de la Policía de liberar al agresor tras el ataque.
La agresión ocurrió la noche del 23 de julio, cuando el local ya había cerrado. Un video de seguridad muestra a Quevedo siendo golpeada y arrastrada por el establecimiento, lo que generó una inmediata viralización en redes sociales y una gran consternación pública. La dueña sufrió lesiones que le causaron 20 días de incapacidad.
Quevedo explicó que la violencia física fue precedida por una serie de actitudes de acoso y hostilidad que había soportado desde el inicio de la relación laboral con Acosta Lizardo, quien había sido contratado como “jalador” para atraer clientes. A pesar de que su vínculo laboral había durado apenas una semana, los comentarios y los intentos de contacto físico comenzaron casi de inmediato.
La empresaria narró que intentó establecer límites claros al agresor, exigiendo que respetara su espacio personal. Sin embargo, los episodios de incomodidad continuaron y culminaron en la brutal agresión. Según Quevedo, esto refleja una problemática mayor relacionada con el acoso en el ámbito laboral, que afecta a muchas mujeres en diferentes sectores.
La respuesta de la comunidad y las autoridades ha sido contundente. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, expresó su preocupación por la decisión de dejar en libertad al agresor, lo cual ha llevado a múltiples voces a pedir un mayor compromiso por parte de las fuerzas de seguridad en la protección de las víctimas de violencia y acoso.
Este caso pone de relieve la necesidad de abordar y prevenir el acoso laboral, un tema que a menudo queda en la sombra y que afecta especialmente a las mujeres. La situación de Quevedo invita a una reflexión sobre cómo las instituciones y la sociedad pueden trabajar juntas para crear ambientes de trabajo seguros y respetuosos.