Economista alerta sobre desempleo y pobreza en regiones claves de Argentina
El economista Ricardo Arriazu, asesor de Javier Milei, alerta sobre la polarización económica que traerá la apertura comercial en Argentina, afectando el empleo y generando bolsas de pobreza en regiones como el Gran Buenos Aires.

La apertura económica que se implementa en Argentina está modificando la matriz productiva del país, generando un fenómeno de polarización entre ganadores y perdedores en el ámbito laboral y de ingresos, según el economista Ricardo Arriazu, figura consultora del presidente Javier Milei. Durante un seminario, Arriazu expuso que este proceso afectará de manera negativa a los sectores industriales del Gran Buenos Aires, al tiempo que beneficiará a actividades vinculadas a los recursos naturales, como la minería y la agricultura.
El economista advirtió que, si bien algunas áreas del país ganarán protagonismo, la migración de trabajadores hacia estos nuevos sectores no será automática. "La gente no se mueve fácilmente", señaló Arriazu, quien enfatizó que este estancamiento demográfico podría resultar en "bolsones de descontento, desempleo y pobreza" en lugares habitados densamente y políticamente activos, lo que plantea un reto significativo para la política pública.
Entre los elementos que diferencian la actual situación económica de estabilizaciones pasadas, Arriazu destacó el equilibrio fiscal, factor que podría ayudar a Argentina a cerrar el año con superávit fiscal y externo, un hito inédito en la historia reciente del país. Este panorama contrasta con la situación de otros países de América Latina, donde estos resultados positivos son raros.
Además, el economista analizó la demanda de dólares en el país, que en el último año ascendió a 40.000 millones. Afirmó que esta demanda, que se espera se mantenga alta, será crucial ante un contexto electoral. Arriazu sostuvo que Argentina opera como una economía bimonetaria, donde el dólar es fundamental tanto como unidad de cuenta como refugio patrimonial, lo que convierte a la tasa de interés en dólares en el factor más influyente para las decisiones financieras.
Con miras al futuro, Arriazu identificó siete factores determinantes que están moldeando la economía argentina: la estabilización macroeconómica, el desarrollo de Vaca Muerta y la minería, las transformaciones en el sector agropecuario, la industria del conocimiento, la apertura comercial y una disminución permanente del tipo de cambio real. En este contexto, destacó el potencial de la minería, comparando su crecimiento posible en ciertas regiones con el boom de Vaca Muerta.
Por otro lado, el economista anticipó desafíos logísticos derivados de este crecimiento, señalando que la demanda de cemento podría superar la capacidad instalada, lo que implicaría una necesidad urgente de transporte y mano de obra. En cuanto al crecimiento del Producto Bruto Interno, Arriazu espera que se mantenga en torno al 3,5% para este año, impulsado por la mejora en la cosecha y componentes estructurales que favorecen la economía.
Finalmente, a medida que Argentina avanza hacia un nuevo ciclo electoral, la gestión de las expectativas productores y trabajadores en medio de cambios radicales en la economía aparecerá como un aspecto crucial de la agenda política y económica.