EE.UU. aplicará aranceles a Centroamérica por trabajo forzoso
A partir del 24 de julio, Estados Unidos aplicará un arancel adicional a productos de países de Centroamérica, incluido El Salvador, por no cumplir con las normativas contra el trabajo forzoso. Esta medida tiene como objetivo presionar a las naciones afectadas a mejorar la vigilancia y aplicación de leyes laborales.
Estados Unidos anunció la imposición de aranceles a productos importados de Centroamérica, afectando particularmente a El Salvador, debido a la falta de efectividad en la implementación de normativas contra el trabajo forzoso. La decisión, que entrará en vigor el 24 de julio, fue comunicada por el embajador Jamieson Greer desde la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
La medida surge tras una investigación que comenzó el 12 de marzo de 2026, en la cual se evidenció que múltiples naciones estaban incumpliendo las prohibiciones sobre la importación de bienes vinculados al trabajo forzoso. Esta pesquisa incluyó la realización de audiencias públicas y la recopilación de más de 2,100 comentarios de ciudadanos y organismos internacionales.
El embajador Greer destacó que el presidente Donald Trump considera que las perspectivas morales han fallado en erradicar el trabajo forzoso en las cadenas de suministro globales. Desde hace cerca de un siglo, Estados Unidos mantiene una prohibición sobre productos elaborados mediante trabajo forzoso y ahora busca que sus socios comerciales adopten políticas similares para poder asegurar una competencia justa en el comercio.
El USTR informó que el arancel adicional será del 10% para las importaciones de Guatemala, Honduras y El Salvador, mientras que Costa Rica, Panamá y República Dominicana enfrentarán un incremento del 12.5%. Además, ciertos productos específicos de países como Argentina y otros estarán exentos de estos aranceles si su exclusión promueve el cumplimiento de normativas laborales.
La decisión afecta a una variedad de países fuera de Centroamérica, incluyendo naciones de Asia y la Unión Europea, con tasas diferenciadas según el producto. Los funcionarios de la USTR han quedado en vigilancia sobre el cumplimiento de estas nuevas disposiciones, dejando abierta la posibilidad de implementar nuevas sanciones si las condiciones no mejoran.
Este tipo de medidas económicas tienden a generar un impacto en la dinámica comercial de las regiones involucradas y podrían repercutir en la relación económica de Argentina con estos países, especialmente en sectores que dependen de la exportación de bienes hacia el mercado estadounidense. La atención se centrará en cómo estas naciones abordarán las mejoras en sus legislaciones para evitar futuros aranceles.