EE.UU. implementará aranceles de hasta 12,6% a 60 países por trabajo forzoso
Estados Unidos comenzará a aplicar nuevos aranceles a partir del viernes, que van desde el 10% hasta el 12,5% sobre productos importados de 60 países, argumentando falta de medidas contra el trabajo forzoso. La administración Trump busca presionar a otros gobiernos para mejorar el cumplimiento de prohibiciones comerciales.

El gobierno de Estados Unidos anunció que a partir de este viernes se implementarán aranceles a productos importados de 60 países, con tasas que oscilarán entre el 10% y el 12,5%. Esta medida sigue a investigaciones que revelaron el incumplimiento de normas relacionadas con la importación de bienes fabricados bajo condiciones de trabajo forzado. Se estima que estos países representan el 99,4% de las importaciones a Estados Unidos, lo que evidencia la magnitud de la nueva política comercial.
La Oficina del Representante Comercial (USTR) justificó esta decisión, señalando que las prácticas vinculadas con el trabajo forzoso en las economías afectadas no son razonables. Este nuevo esquema de aranceles reemplaza una serie de gravámenes temporales impuestos previamente, que buscaban actuar en respuesta a un fallo de la Corte Suprema que restringió las acciones del Ejecutivo sin consentimiento legislativo.
La aplicación de estos aranceles se basa en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que autoriza al gobierno a tomar medidas contra países involucrados en prácticas comerciales desleales. El Representante Comercial, Jamieson Greer, afirmó que el objetivo es empujar a otros gobiernos a adoptar políticas similares, dado que Estados Unidos ha lidiado con la prohibición de importaciones por trabajo forzoso durante casi un siglo.
Sin embargo, la medida enfrenta críticas y preocupaciones respecto a su impacto en la economía interna. Inicialmente, las empresas estadounidenses importadoras deberán asumir estos costos, lo que puede resultar en aumentos de precios para los consumidores. A pesar de esto, la USTR defiende que el enfoque tiene como prioridad cambiar las normativas en otros países.
En el marco de esta política, algunos países, como India, han ajustado sus regulaciones internas, lo que ha permitido que sean objeto de tasas más bajas. Además, ciertos productos esenciales como el petróleo, gas y fertilizantes quedarán exentos, así como aquellos que provengan de acuerdos de libre comercio como el USMCA.
La implementación de estos aranceles se alinea con investigaciones adicionales que Washington lleva a cabo sobre presuntas sobreproducciones que afectan a la industria estadounidense. Las organizaciones de derechos laborales han manifestado que estas restricciones comerciales pueden incentivar a los gobiernos a instaurar controles más estrictos, aunque enfatizan la necesidad de mecanismos de cumplimiento eficaces.
Por otro lado, la Organización Internacional del Trabajo estima que en 2021 había alrededor de 27,6 millones de personas en situación de trabajo forzoso en el mundo, lo que pone de relieve la urgencia de combatir esta problemática a nivel global. En este contexto, las nuevas tarifas podrían ser vistas como una herramienta más en la lucha contra el trabajo forzoso, aunque su efectividad dependerá de la colaboración internacional y el compromiso de los gobiernos involucrados.