Efectos del fenómeno El Niño en la Patagonia durante la primavera de 2026
El fenómeno de El Niño se encuentra activo en Argentina y se espera que su influencia se sienta en la primavera de 2026. Mientras que en otras regiones del país se prevén lluvias abundantes, su efecto en la Patagonia, especialmente en Río Negro y Neuquén, presenta características distintas.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina ha confirmado que El Niño se halla activo y se anticipa su impacto en la primavera de 2026, con probabilidades cercanas al 100% de que el fenómeno persista durante los meses de agosto, septiembre y octubre. Se trata de un fenómeno natural que, aunque históricamente favorece un aumento de la lluvia en el centro y noreste del país, presenta efectos variados en otras regiones como la Patagonia.
Los términos "Súper El Niño" han circulado en la opinión pública en relación con la actual fase de El Niño, pero el SMN aclara que no se trata de una categoría oficial. Las variables ambientales están en constante cambio y su influencia, así como la intensidad del fenómeno, dependerán de la interacción entre el océano y la atmósfera. De acuerdo a los datos recabados, la temperatura de las aguas en el Pacífico ecuatorial presenta anomalías positivas que se intensifican cerca de la costa sudamericana, coincidiendo con la fase de calentamiento del fenómeno.
A partir de mayo, la probabilidad del desarrollo de El Niño pasó de un 60% a un 90% en junio, para situarse en torno al 100% en agosto, lo que indica una fase activa del fenómeno. Sin embargo, esto no implica una lluvia continua ni que cada inundación pueda atribuirse a El Niño. Los pronósticos climáticos ofrecen tendencias generales, pero son incapaces de anticipar episodios de lluvia específicos con antelación.
Históricamente, El Niño ha modificado el régimen de precipitaciones en sudeste de Sudamérica, y las investigaciones señalan que durante estos episodios las lluvias más significativas en el este de los Andes suelen concentrarse en la primavera. No obstante, se debe tener en cuenta que el comportamiento de este fenómeno puede variar notablemente según las características geográficas de cada región.
A medida que avanza la primavera, se prevé un aumento en las temperaturas y en la humedad, lo que podría contribuir al desarrollo de tormentas. Las condiciones climáticas en la Patagonia, y en particular en Río Negro y Neuquén, deberán ser monitoreadas de cerca, teniendo en cuenta que el impacto puede ser distinto al de otras zonas del país.
La comunidad científica y los agricultores regionales están atentos a la evolución del fenómeno y sus posibles efectos sobre la producción y el suministro de agua, dado que su influencia puede implicar tanto beneficios como desafíos, dependiendo de la cantidad y la distribución de las lluvias a medida que se desarrolle la temporada.