El accidente del bombardero B-25 en el Empire State Building
El 28 de julio de 1945, un bombardero B-25 se impactó contra el Empire State Building, generando un incendio y la muerte de 13 personas. El accidente, considerado uno de los más extraños en la aviación, ocurrió en un contexto de tensión bélica y mal clima en Nueva York.

El 28 de julio de 1945 se produjo un trágico accidente en Nueva York, cuando un bombardero B-25 Mitchell chocó contra el Empire State Building. En ese momento, Estados Unidos estaba en medio de un conflicto bélico con Japón, y la rendición del país asiático parecía ser inminente. A las 9:49 de la mañana, los neoyorquinos escucharon una explosión que hizo que muchos miraran hacia arriba, donde vieron el icónico rascacielos envuelto en llamas y humo.
El accidente fue atribuido a un error del piloto, el teniente coronel William Franklin Smith Jr., y sus dos acompañantes, quienes volaban a baja altura debido a las condiciones climáticas adversas. El B-25 colisionó entre los pisos 78 y 80 del edificio, resultando en la muerte de los tres tripulantes y otras once personas que se encontraban en el interior. La tragedia fue reportada ampliamente, con el título principal de The New York Times describiendo el evento como un choque que dejó varios heridos.
Inicialmente, el público especuló sobre la posibilidad de que el choque fuera el resultado de un ataque japonés, dado el contexto del conflicto. Sin embargo, rápidamente se confirmó que se trataba de un accidente y que el avión pertenecía a las fuerzas armadas estadounidenses. En aquella época, el Empire State era el edificio más alto del mundo y un símbolo del progreso estadounidense, lo que acentuó el impacto del accidente en la comunidad local.
El B-25, originalmente diseñado como bombardero, había sido reconvertido para funciones de transporte y no llevaba en su interior armamento. Lamentablemente, el clima había obligado al teniente coronel a volar a menos de 500 metros de altura, lo que resultó en la violación de las normativas aéreas. Durante el vuelo, se le solicitó aterrizar en el aeropuerto de La Guardia, pero la falta de visibilidad y el mal tiempo complicaron la situación.
Los efectos de la colisión fueron devastadores, pero pudo haber sido mucho peor. Un ascensor permaneció atascado entre los pisos 18 y 19, y las personas que se encontraban dentro fueron rescatadas con vida, lo cual se considera un milagro. Este hecho ha sido reconocido incluso por el Libro Guinness de los Récords.
Este incidente, aunque acaba siendo uno de los más inusuales en la historia de la aviación, resalta la fragilidad de la seguridad aérea y el riesgo que pueden implicar las condiciones climáticas adversas. Se registraron cambios en los protocolos de seguridad aérea a partir de este evento, que, aunque trágico, contribuyó a mejorar las normativas vigentes en la actualidad.
El accidente del B-25 en el Empire State Building marcó un hito en la historia de la aviación y sigue siendo recordado como un trágico episodio en la historia de Estados Unidos, especialmente en una época llena de desafíos bélicos y tecnológicos.