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El aumento del crimen organizado en la Patagonia y su impacto transfronterizo

La expansión del crimen organizado en la Patagonia ha generado alertas en ambos lados de la frontera. Fiscales de Argentina y Chile señalan la complejidad de operar en una región donde las bandas se mueven con facilidad entre ambos países.

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El aumento del crimen organizado en la Patagonia y su impacto transfronterizo

La creciente problemática del crimen organizado en la región patagónica, especialmente en la frontera entre Argentina y Chile, ha despertado la atención de las autoridades judiciales de ambos países. En una reciente reunión de la Comisión de Seguridad Pública del Senado chileno, fiscales de Magallanes y Río Gallegos expusieron que las bandas delictivas han trascendido las limitaciones jurisdiccionales, lo que complica su seguimiento y control.

Cristián Crisosto, fiscal regional de Magallanes, subrayó que las características geográficas de la Patagonia, donde escasean las barreras naturales en muchos tramos de la frontera, facilitan el movimiento de mercaderías ilegales, incluyendo drogas y tráfico de armas. Julio César Zárate, fiscal federal de Río Gallegos, añadió que las organizaciones criminales están estableciendo puntos estratégicos dentro del territorio argentino, como establecimientos rurales, para facilitar sus operaciones hacia Chile.

Las estructuras delictivas han implementado complejas logísticas que les permiten operar con eficacia. Esto abarca desde camiones de carga escoltados hasta el uso de tecnología avanzada para el movimiento de dinero, como billeteras virtuales y casas de cambio. El objetivo final de estas organizaciones es integrar sus ganancias ilegales en el mercado formal mediante operaciones de lavado de activos.

Un aspecto crítico del cruce entre el contrabando y el narcotráfico ha levantado alarmas entre las autoridades, quienes sostienen que los fondos obtenidos del contrabando de cigarrillos podrían financiar otras actividades delictivas. En 2025, en Magallanes, fueron incautadas más de 600.000 cajetillas de cigarrillos, y se registraron más de 120 vehículos relacionados con investigaciones por narcotráfico y contrabando, incluso de alta gama.

Ambos fiscales coincidieron en la necesidad urgente de redoblar esfuerzos para desmantelar estas organizaciones, lo cual no solo depende de capturar a sus integrantes, sino también de atacar los recursos y bienes que sustentan sus operaciones. En este sentido, Zárate alertó sobre la desventaja temporal en la lucha contra el crimen, enfatizando que "la velocidad del delito es mucho mayor que la velocidad del Estado". Subrayó la importancia de mejorar el intercambio de información e inteligencia entre ambos países para enfrentar eficazmente la amenaza del crimen organizado.

La situación en la Patagonia plantea un desafío significativo para las autoridades, quienes deberán colaborar estrechamente para abordar un problema que no solamente afecta la seguridad local, sino que también tiene consecuencias más amplias a nivel regional. El fortalecimiento de los mecanismos de cooperación internacional se vuelve esencial en este contexto, dado que el crimen organizado opera sin respetar fronteras.

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