El banderín de Boca que Otamendi regaló tras el Superclásico
Nicolás Otamendi, capitán de River, entregó el banderín de Boca a un fotógrafo tras el Superclásico. La situación generó curiosidad en el ambiente futbolístico, mientras Otamendi criticó el arbitraje del partido.

Luego del Superclásico que finalizó con una victoria de Boca Juniors sobre River Plate por 1-0, surgió un curioso hecho que pasó desapercibido para muchos. Durante el sorteo entre capitanes, se realiza un intercambio de banderines entre los clubes, un ritual habitual en los encuentros de fútbol argentino. Sin embargo, Nicolás Otamendi, defensor y capitán de River, decidió romper el protocolo al regalar el banderín del Xeneize a un fotógrafo que trabaja en La Bombonera.
Andrés Arouxet, el fotógrafo que recibió el banderín, compartió detalles de la anécdota, afirmando que Otamendi simplemente le dijo: "Tomá, no lo quiero". Arouxet, quien ha empleado su lente en múltiples encuentros del torneo y de la Selección argentina, consideró que este gesto es un reflejo del folclore del fútbol argentino, argumentando que sería poco probable que un hincha de River conservara un objeto de Boca. En redes sociales, el fotógrafo publicó una imagen del banderín, expresando su agradecimiento a Otamendi y señalando que este se convierte en un recuerdo valioso.
La situación del banderín no fue la única repercusión del encuentro, ya que una vez finalizado el partido, el defensor manifestó su descontento con la actuación del árbitro Nicolás Ramírez. Otamendi cuestionó abiertamente las decisiones del árbitro, argumentando que hubo falta de consistencia en las sanciones a lo largo del partido, lo que, a su entender, perjudicó a su equipo. "Se está arruinando el fútbol argentino", declaró en un momento de frustración.
El capitán de River enfatizó que los criterios arbitrales deberían aplicarse de forma uniforme. En sus declaraciones, dejó entrever que el nivel de arbitraje tiene un impacto directo en la calidad del fútbol argentino y sugirió que la organización del torneo debería reevaluar la designación de los árbitros para futuras competencias.
Otamendi expresó su deseo de competir bajo condiciones justas y reprobó las diferencias en el trato a diferentes jugadas. Su queja no solo refleja la frustración de un jugador, sino también una preocupación por el desarrollo del fútbol en el país, donde la polémica arbitral suele acaparar la discusión pública.
Este episodio del banderín y las declaraciones del defensor no solo muestran el colorido de los superclásicos, sino también la tensión que los encuentros generan en el ámbito deportivo, relacionado con la pasión que despiertan en los hinchas y los jugadores.