El bono de $70.000 para jubilados se mantiene congelado desde 2024
A partir de noviembre, el Gobierno seguirá pagando el bono extraordinario de hasta $70.000 para jubilados y pensionados de menores ingresos. Aunque esta medida proporciona un alivio, el monto permanece sin cambios desde marzo de 2024, lo que ha afectado su capacidad de compra.
El Gobierno nacional anunció que en noviembre mantendrá el pago del bono extraordinario de $70.000 para jubilados y pensionados con menores ingresos, a través del Decreto 1296/2026. Sin embargo, es importante señalar que este monto no ha sido actualizado desde marzo de 2024, lo que ha llevado a una importante pérdida de su poder adquisitivo en el contexto inflacionario del país.
Desde su implementación, el bono ha estado congelado durante 32 meses, lo que ha disminuido su impacto en los ingresos de los beneficiarios. Según cálculos recientes, si el bono hubiera seguido el ritmo de la inflación y el aumento de los haberes, su valor actual debería ser de aproximadamente $231.253, más de tres veces el monto vigente. En noviembre, la jubilación mínima alcanzará $444.158,46, y sumando el bono, el total bruto será de $514.158,46.
Este congelamiento contrasta con la actualización mensual de los haberes previsionales, que se ajustan regularmente mediante una fórmula que toma en cuenta la movilidad. Mientras que el haber mínimo se incrementará en un 1,9% en línea con la inflación reportada por el INDEC, el bono sigue en su mismo valor. Esto ha provocado que el porcentaje que representa el bono respecto al total de ingresos se haya reducido drásticamente: actualmente es solo el 13,6% del total, frente a un porcentaje mucho más alto en el momento de su implementación.
El bono alcanza a jubilados y pensionados bajo el sistema contributivo, así como a beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor y pensiones no contributivas, conforme a lo establecido en el decreto. Aquellos que superen la jubilación mínima podrán recibir un monto proporcional hasta llegar al límite estipulado.
Esta situación ha llevado a una creciente preocupación por el impacto del congelamiento en los ingresos de los jubilados y pensionados más vulnerables. A pesar de que el bono seguirá siendo parte de sus pagos mensuales, la falta de ajuste ha limitado su utilidad como medida de alivio económico, evidenciando la necesidad de una revisión inmediata que contemple el real contexto de inflación y el costo de vida en el país.