El Calafate sin equipamiento clave tras la salida de Intercargo
La terminal aérea de El Calafate enfrenta importantes problemas operativos tras el retiro de Intercargo, la empresa estatal encargada de la gestión y operación de rampas. Sin el equipo específico para aviones grandes, la capacidad de atención del aeropuerto se ve severamente reducida en plena temporada alta.

El aeropuerto de El Calafate, uno de los destinos turísticos más destacados de la Patagonia, enfrenta una situación crítica debido a la retirada de Intercargo, la empresa estatal responsable de la operación de rampas y gestión de equipaje. Esta decisión forma parte de un plan de reestructuración que ocurrió tras la fallida privatización de la compañía.
La baja del equipo conocido como "tijera", esencial para manejar equipaje en aviones de fuselaje ancho, limita la capacidad de la terminal para recibir aeronaves como los Airbus A330, que Aerolíneas Argentinas utiliza especialmente durante la alta demanda turística. Sin este equipo, que era exclusivo en la terminal "Comandante Armando Tola", no se podrá atender de forma adecuada a los vuelos, lo que imposibilita el aprovechamiento de la temporada alta en turismo.
La "tijera" había sido incorporada en diciembre de 2021, tras la llegada de los primeros Airbus A330. Este hito abrió nuevas oportunidades, como la exportación de salmón chileno, que se realizaba a través de este aeropuerto. Sin embargo, la reciente retirada de Intercargo añade incertidumbre sobre el futuro de las operaciones en El Calafate y encadena a esta terminal con problemas ya existentes en aeropuertos de la región como Río Gallegos y Comodoro Rivadavia.
La Asociación del Personal Aeronáutico (APA) confirmó que el retiro afectará no solo a la capacidad de carga de aviones grandes, sino también a la gestión general de los vuelos. En Río Gallegos y Comodoro Rivadavia, la situación se complica aún más, ya que no existen operadores privados que puedan sustituir a Intercargo en la operación de rampas y administración de equipaje.
Los trabajadores de APA en estas dos terminales han sido informados sobre la desactivación de operaciones en un plazo de 90 días, lo que genera un clima de preocupación y expectativas negativas respecto a la continuidad de los vuelos. En ambos casos, la falta de un plan de contingencia claro para la atención a pasajeros y carga podría repercutir gravemente en la conectividad de la región, fundamental para el desarrollo turístico y económico.
Ante este panorama oscuro, las autoridades y actores del sector turístico están a la espera de definiciones que permitan garantizar el funcionamiento habitual de los aeropuertos. De no resolverse esta situación, la capacidad de respuesta de la región durante la temporada alta podría verse comprometida de manera significativa.