El campo rechaza propuesta de Sturzenegger sobre el IPCVA
La Mesa de Enlace y las principales cámaras de la industria frigorífica han expresado su firme rechazo a un anteproyecto del gobierno que modifica el financiamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). La propuesta, que busca transformar los aportes obligatorios en voluntarios, generaría un impacto significativo en la promoción de la carne argentina en mercados internacionales.

La Mesa de Enlace, que agrupa a diversas entidades del agro argentino, junto a las principales cámaras de la industria frigorífica, manifestaron su oposición a un anteproyecto que propone modificar la estructura de financiamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). Este organismo, creado en 2002 tras la crisis de la aftosa, se sustenta en aportes obligatorios de productores y frigoríficos, que se destinan a la promoción y posicionamiento de la carne argentina. En lo que va del año 2026, el IPCVA ha recaudado más de 8.000 millones de pesos, aportes que los sectores argumentan son cruciales para mantener su funcionamiento.
El anteproyecto impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, dirigido por Federico Sturzenegger, propone convertir los actuales aportes obligatorios en voluntarios. Según se detalla en el artículo 37 del documento, esta medida se implementaría a partir del 1° de octubre de 2027. A partir de esta fecha, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca dejarían de percibir y recaudar estos fondos, lo que podría comprometer la operatividad del IPCVA, afirmaron las entidades.
El respaldo de las cámaras frigoríficas destaca no solo el rol del IPCVA en la promoción interna y externa de la carne argentina, sino también su contribución a generar acuerdos comerciales y abrir mercados internacionales. Las entidades firmantes, entre las que se encuentran la Sociedad Rural Argentina y la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica, argumentan que el mantenimiento del esquema de aportes obligatorios es esencial, destacando el ejemplo de institutos similares en otros países productores de carne como Australia o Estados Unidos.
Además, el documento señala que el 3% al 5% del presupuesto del IPCVA se destina al Senasa, organismo que ha sido fundamental para garantizar la calidad sanitaria de los productos argentinos, permitiendo su ingreso a mercados exigentes. Georges Breitschmitt, presidente del IPCVA, calificó la propuesta de aportes voluntarios como insuficiente y advirtió que su implementación podría llevar al cierre del instituto.
La controversia en torno a la forma de financiamiento del IPCVA no es nueva y responde en parte a preocupaciones de algunos sectores de la industria, como la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores, que han pedido la eliminación de la obligatoriedad de los aportes. Este sentir ha motivado revisiones y análisis dentro del Ministerio de Desregulación, lo que ha llevado a la formulación de este anteproyecto.
El debate sobre el futuro del financiamiento del IPCVA se encuentra en un contexto más amplio de transformación y desregulación económica promovida por el actual gobierno, lo que resalta la necesidad de un equilibrio entre los intereses del sector productivo y las políticas públicas que buscan impulsar la economía nacional. Las próximas decisiones al respecto serán cruciales para el futuro de la industria cárnica argentina.