ADCDiario

El canal de Doleris: un sueño de riego para el Alto Valle

En 1912, el médico y diplomático Jacques-Amédée Doleris propuso un ambicioso canal para irrigar el Alto Valle, que anhelaba transformar la agricultura patagónica. Este proyecto prometía abastecer de agua a grandes extensiones agrícolas, pero enfrentó desafíos técnicos y financieros en su desarrollo a lo largo de los años.

Por Edith Cabrera4 min de lectura
Compartir
El canal de Doleris: un sueño de riego para el Alto Valle

A comienzos del siglo XX, se gestó en la Patagonia un proyecto ambicioso destinado a transformar la agricultura en el Alto Valle. El médico y diplomático francés Jacques-Amédée Doleris, en su obra "El Nilo Argentino" de 1912, esbozó la idea de un canal de riego de 100 kilómetros que llevaría agua desde la Cuenca Vidal, hoy conocida como lago Pellegrini, hasta Chichinales. La propuesta surgió en un contexto de fervor por el progreso y la modernización de la región.

La Cuenca Vidal, con sus características geográficas apropiadas, se planteaba como el centro neurálgico para la contención de crecidas del río Neuquén y como fuente de irrigación. Doleris visionó un monumental canal de alimentación de 42 metros de ancho, acompañado por un canal desviador de 500 metros de ancho y 12 kilómetros de largo. La idea era no solo manejar las crecidas, sino también almacenar más de 2.000 millones de metros cúbicos de agua para irrigar hasta 80.000 hectáreas.

El entusiasmo de la época se reflejó en medios locales como El Diario, que anticipaba la inauguración de obras de encauzamiento del río Neuquén. Sin embargo, las promesas de los primeros años fueron gradualmente enfrentándose a las realidades del terreno y los costos asociados al proyecto. A medida que los análisis técnicos se implementaron, se evidenció que los grandes planes iniciales requerían ajustes para la viabilidad.

Dóleris también contempló la generación de energía con planes para instalar caídas de agua capaces de producir 17.000 caballos de fuerza para ayudar al bombeo hacia áreas más elevadas, así como la excavación de un túnel de 5 kilómetros para el manejo de excedentes de agua. Sin embargo, a pesar del potencial que se vislumbraba, el camino hacia la concreción del proyecto se tornó complicado.

La historia del canal de Doleris ilustra una tensión persistente entre las aspiraciones de desarrollo de la Patagonia y los límites de la ingeniería práctica. A lo largo de los años, otros proyectos alternativos y soluciones más modestas han sido evaluados en un intento por hacer realidad el sueño de irrigar el Alto Valle, que aún mantiene su relevancia en el contexto agrícola actual.

A pesar de las dificultades enfrentadas, el legado de estas propuestas sigue vivo en la memoria colectiva de la región. Hoy, las materias de riego y gestión de recursos hídricos continúan siendo temas relevantes para los agricultores y planificadores de la Patagonia.

Compartir

Más noticias