El Chaltén enfrenta nuevos derrumbes por el retroceso de glaciares
Un informe reciente alertó sobre desprendimientos de rocas en El Chaltén, vinculados al retroceso de glaciares. Este fenómeno podría aumentar el riesgo de eventos desastrosos similares al de Nepal.

Un nuevo estudio revela que El Chaltén, una de las villas turísticas más icónicas de la Patagonia argentina, está experimentando un aumento en los derrumbes de roca debido al retroceso de los glaciares y la degradación del permafrost en la región. Este informe, publicado en el American Alpine Journal, identifica varios puntos críticos en el macizo montañoso, donde se han registrado incidentes en el último verano.
Los desprendimientos de roca se han detectado en al menos seis sectores, incluyendo el Cerro Adela y la Aguja de la Silla, así como en el conocido Fitz Roy. Los autores de esta investigación, que es firmada por el guía y montañista Rolando Garibotti, documentan una serie de eventos que no son aislados, sino parte de un fenómeno más amplio que podría afectar la seguridad de los visitantes y escaladores en la zona.
Durante la temporada alta de actividades al aire libre, se produjeron varios derrumbes notorios. En enero, un montañista fue testigo de un colapso en el Filo del Hombre Sentado y grabó el momento en un video. Posteriormente, otro desprendimiento tuvo lugar sobre el glaciar Adela, causando preocupación entre los guardaparques y turistas que se encontraban en el área. El estruendo de estas caídas de roca ha llevado a cuestionar la seguridad de las actividades de trekking y escalada en el parque.
Garibotti relaciona esta creciente inestabilidad de las laderas con el retroceso de los glaciares, que afecta la estructura del terreno. La pérdida de espesor de los glaciares deja expuestas paredes rocosas que antes estaban sostenidas por el hielo, intensificando el riesgo de caída de rocas. El permafrost, que se encuentra en áreas de alta montaña y que actúa como un agente estabilizador, también se está degradando, aumentando la vulnerabilidad del terreno.
La situación en El Chaltén refleja un fenómeno más amplio como el cambio climático, que está generando modificaciones en los patrones geológicos y es ambientalmente alarmante para una región que depende del turismo vinculado a la naturaleza. Dado que El Chaltén es considerada la "capital nacional del trekking", este problema podría tener un impacto significativo no solo en la seguridad de los excursionistas, sino también en la economía local, que se sustenta en el flujo de visitantes.
Frente a esta complejidad, tanto autoridades locales como expertos medioambientales están llamados a revisar las medidas de seguridad en la zona, y considerar el desarrollo de protocolos que aseguren la protección de quienes visitan el área. Mientras tanto, el informe de Garibotti se convierte en un llamado a la acción para monitorear y abordar estos riesgos en un entorno natural que cada vez es más susceptible a los efectos del cambio climático.