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El color del pollo: ¿blanco o amarillo?

Carlos Porta, ganadero y CEO de Carnes del Corral, aclara que el color del pollo no determina su calidad, sino que depende de factores como alimentación y genética.

Por Ana Plaza4 min de lectura
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El color del pollo: ¿blanco o amarillo?

Carlos Porta, experto en ganadería avícola, profundiza en las diferencias entre los pollos de piel blanca y amarilla, subrayando que el color no es un indicador de calidad. Según Porta, los mitos populares han llevado a confusiones sobre este aspecto; en realidad, el color de la carne aviar se debe principalmente a la alimentación y a los factores genéticos del animal.

La popularidad del pollo ha crecido significativamente en los últimos años, convirtiéndose en una de las carnes más consumidas, especialmente en la dieta de los españoles, que llegan a ingerir casi 12 kilogramos de pollo anualmente. Esta tendencia se debe a su bajo costo y a su versatilidad en diversas preparaciones culinarias.

El ganadero destaca que el color amarillo de la piel del pollo se origina por su dieta, que incluye carotenoides provenientes de alimentos como el maíz. En contraste, los pollos que son alimentados con cereales como el trigo presentan un color mucho más claro debido a la falta de estos pigmentos. Además, factores como la estación del año y el momento del sacrificio también influyen en el color final del ave, ya que cuando hace frío, el animal tiende a acumular más grasa y pigmentos.

Porta también señala que uno de los aspectos más cruciales para evaluar la calidad de la carne no es el color, sino la edad del sacrificio. Asegura que su enfoque se centra en criar pollos de crecimiento lento, lo que permite un desarrollo más saludable y natural del animal. Este proceso no solo favorece su bienestar, sino que también contribuye a mejorar la calidad del producto final.

El especialista aconseja a los consumidores que busquen pollos que se hayan desarrollado respetando sus ciclos biológicos, evitando aquellos criados bajo métodos de crecimiento acelerado que pueden comprometer las características nutricionales y organolépticas de la carne. Esta perspectiva es relevante en una región como la Patagonia, donde la producción avícola puede tener un impacto significativo tanto a nivel local como en el mercado nacional.

Con estas aclaraciones, Porta se propone desmitificar la relación entre el color de la piel del pollo y su calidad, fomentando un consumo más informado y consciente por parte de los consumidores.

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