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El consumo de carne vacuna en Argentina alcanza su nivel más bajo en años

El consumo de carne vacuna en Argentina sigue en descenso, alcanzando un promedio de 47 kilos por habitante en la primera mitad de 2026, el más bajo en un año. A pesar de la caída en la demanda interna, las exportaciones crecieron gracias a la mayor demanda internacional, especialmente de Estados Unidos.

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El consumo de carne vacuna en Argentina alcanza su nivel más bajo en años

En el primer semestre de 2026, el consumo de carne vacuna en Argentina cayó a un promedio de 47 kilos por habitante, marcando la cifra más baja en los últimos 12 meses, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

El informe señala que la producción de carne vacuna durante este periodo alcanzó 1,428 millones de toneladas res con hueso, lo que representa una disminución del 6,2% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta caída se traduce en casi 94 mil toneladas menos que en 2025, indicando un retroceso notable en la producción nacional.

Mientras el consumo interno se reduce, las exportaciones han mostrado una tendencia opuesta. En los primeros seis meses de 2026, las ventas al exterior crecieron un 10,2% interanual, superando las 408.600 toneladas. Este aumento se atribuye principalmente a la ampliación de la cuota de exportación hacia Estados Unidos, un mercado que ha incrementado su demanda.

Adicionalmente, el suministro de carne destinado al mercado interno ha disminuido un 11,5%, lo que representa una reducción de más de 131 mil toneladas en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta tendencia afecta no solo la disponibilidad, sino también el acceso a la carne para los consumidores locales, contribuyendo a la caída en el consumo.

Desde CICCRA se han señalado como factores de esta disminución el escaso número de hacienda disponible para faena y el aumento de los precios, lo cual ha impactado en el poder adquisitivo de las familias argentinas. Esta situación se ve reflejada en la creciente participación de las ventas al exterior, que evidencian un cambio en el enfoque del sector hacia mercados internacionales en detrimento del consumo interno.

La polémica en torno al consumo de carne vacuna en Argentina no es nueva. Tradicionalmente, la carne ha sido un pilar fundamental de la dieta argentina, pero diversos factores económicos y sociales han llevado a la población a optar por alternativas más accesibles. Este fenómeno plantea un desafío para la industria cárnica, que deberá adaptarse a las nuevas realidades del mercado.

Con el consumo interno en declive y las exportaciones en auge, se plantea una interrogante sobre el futuro de la carne vacuna en el país. Las proyecciones para la segunda mitad de 2026 serán claves para entender si se revertirá esta tendencia o si se consolidará como un nuevo patrón de consumo en Argentina.

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