El consumo masivo en Argentina cayó por sexto mes y acumuló un descenso en el semestre
En junio de 2026, el consumo masivo en Argentina registró su sexto mes consecutivo de caída, acumulando una disminución próxima al 3% en el primer semestre. Los datos provienen de la consultora Scentia, que destaca que solo el comercio electrónico exhibió crecimiento durante este periodo.

El consumo masivo en Argentina continuó su tendencia a la baja en junio de 2026, marcando el sexto mes consecutivo de descenso. Según los informes de la consultora Scentia, el acumulado para el primer semestre muestra un descenso cercano al 3%. Estos números reflejan un contexto económico complicado, donde la inflación y la incertidumbre impactan directamente en el poder adquisitivo de los consumidores.
En detalle, los datos de la consultora indican que todos los canales de venta experimentaron caídas, salvo el comercio electrónico, que en contraste, mostró variaciones positivas. Este fenómeno sugiere un cambio en los hábitos de consumo, favorecido por la facilidad que ofrece la compra online. Este canal se ha convertido en un refugio para los consumidores que buscan alternativas más accesibles frente a los costos crecientes en tiendas físicas.
La tendencia a la baja en el consumo no es un dato aislado, sino que se inserta en un contexto económico más amplio que afecta la economía argentina. La combinación de la alta inflación, restricciones cambiarias y la caída de los ingresos reales han llevado a los consumidores a ser más selectivos en sus compras. En este panorama, los productos de primera necesidad son los que más sufren, y el gasto en bienes de menor prioridad suele ser el primero en recortarse.
En el ámbito regional de la Patagonia, la situación no es muy diferente. Las provincias patagónicas enfrentan retos significativos en la producción y venta de bienes de consumo, acentuados por la geografía que dificulta la distribución y el acceso a productos. Estos factores hacen que las comunidades patagónicas sientan con mayor fuerza los embates de la crisis económica.
A medida que el año avanza, se espera que el consumo masivo siga siendo una preocupación central para los economistas y los agentes del mercado. Las proyecciones apuntan hacia un empuje en la digitalización del comercio, aunque el futuro inmediato sugiere que los desafíos estructurales de la economía argentina podrían prolongar esta tendencia negativa en el consumo.
Así, mientras que el comercio electrónico emerge como un salvavidas, el resto de los sectores del consumo enfrentan un panorama incierto. Las decisiones de política económica serán fundamentales para determinar si el consumo puede recuperar el impulso necesario para salir del ciclo negativo en el que se encuentra.