El copal y el incienso en el Día de Muertos: significados y orígenes
El copal y el incienso, elementos clave en las ofrendas del Día de Muertos, tienen significados y orígenes diversos. El copal, conocido como 'dios blanco' por los mexicas, actuaba como un puente entre los vivos y los muertos, mientras que el incienso tiene un origen diferente, aunque ambos comparten un lugar en las tradiciones actuales.

El copal, resina apreciada por los mexicas bajo el nombre de iztacteteo, que significa 'dios blanco', tiene un papel significativo durante el Día de Muertos al considerarse un puente entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Según el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), el humo que emana al quemarse no solo purifica el ambiente, sino que también aleja a los espíritus malignos, permitiendo que el alma del difunto regrese a su morada original sin inconvenientes.
El término copal proviene del náhuatl copalli, que se traduce como 'que huele', y se utiliza para describir tanto la resina como los árboles de la familia Burseraceae que la producen, entre ellos el copal blanco. En la época mexica, esta resina se quemaba dos veces al día, siendo un elemento omnipresente en diversas ceremonias. Diversos hallazgos arqueológicos indican su uso ritual en lugares como el Templo Mayor de Tenochtitlan y en ofrendas dejadas en lagunas sagradas.
Los mexicas también moldeaban el copal en figuras que imitaban tortillas o tamales, ofreciendo estas formas como alimento a los dioses. Este uso ritual tenían un doble propósito: la mediación con los dioses y la protección de su comunidad. En este sentido, el copal no sólo se limitaba al culto a los muertos; era esencial en ceremonias para bendecir cosechas y solicitar lluvias, contribuyendo así a festividades agrícolas documentadas en la historia mesoamericana.
Por otro lado, aunque el copal y el incienso a menudo coexisten en los altares de ofrendas, sus orígenes son diferentes. El INPI aclara que, mientras el copal tiene un fuerte vínculo con las tradiciones prehispánicas, el incienso proviene de culturas distintas. Esto pone de relieve la fusión de tradiciones a lo largo del tiempo, donde ambos elementos han logrado encontrar su lugar en las prácticas contemporáneas relacionadas con el Día de Muertos.
A medida que la celebración del Día de Muertos continúa evolucionando, el entendimiento y la valorización de la historia detrás de estos elementos permanecen vitales. El copal, con su conexión ancestral y ritual, sigue siendo fundamental no solo como un medio para honrar a los fallecidos, sino también como un símbolo de resistencia cultural en la identidad mexicana y su diversidad.
La revalorización de tradiciones como el uso del copal puede tener un impacto significativo en la forma en que las nuevas generaciones entienden su herencia cultural, permitiendo que las practicadas en épocas pasadas sigan vigentes en el presente.