El crecimiento económico se vuelve clave en el debate electoral hacia 2027
A medida que se aproximan las elecciones presidenciales, el Gobierno argentino implementa medidas para estimular la economía, destacando la disparidad en su crecimiento. A través de un plan de crédito hipotecario y un salario mínimo garantizado, se busca impulsar sectores como la construcción, aunque la demanda interna sigue rezagada.
A solo 14 meses de las elecciones presidenciales, el Gobierno argentino comienza a tomar medidas con el objetivo de sostener y dinamizar la actividad económica del país. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció un plan para expandir el crédito hipotecario mediante la utilización del Fondo de Garantía Sustentable (FGS), que consiste en licitar depósitos a plazo fijo ajustados por inflación. Las entidades bancarias deberán utilizar los fondos recaudados para ofrecer préstamos con tasas de interés accesibles, lo que podría beneficiar el sector de la construcción y crear oportunidades para la adquisición de viviendas.
Además, se prevé la implementación de un salario mínimo garantizado que superará el millón de pesos, coincidiendo con la negociación de nuevos convenios colectivos de trabajo. Esta medida se establece en un contexto de creciente incertidumbre económica, ya que sectores exportadores continúan mostrando avances mientras que la demanda interna y el mercado laboral permanecen estancados.
La desigualdad en el crecimiento económico representa un desafío para la actual administración, la cual aspira a obtener un segundo mandato en las próximas elecciones. Luego de experimentar una caída del 1,7% en el PBI durante 2024, que coincidió con una fuerte devaluación, la economía se recuperó en 2025 con un aumento del 4,4%. Sin embargo, el crecimiento de 2026 se está dando de forma despareja, lo que plantea interrogantes sobre su impacto en el proceso electoral.
Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reportó un crecimiento interanual del 2,7% en junio, indicando señales de mejora en la economía. Las proyecciones sugieren que el PBI podría registrar un aumento del 1,6% interanual para el segundo trimestre, con un crecimiento acumulado del 1,9% en el primer semestre de 2026. Este resultado genera un arrastre estadístico del 1,2% que podría resultar beneficioso a largo plazo, así como marcar un crecimiento sostenido por segundo año consecutivo, un fenómeno que no se veía desde 2010-2011.
Los sectores relacionados con la mano de obra siguen enfrentando dificultades, especialmente en un entorno marcado por una moneda relativamente fuerte y mayor competencia derivada de reformas recientes. Si las tendencias de crecimiento se mantienen, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han proyectado un panorama positivo para 2027, lo que podría llevar a tres años consecutivos de crecimiento económico, algo que no sucede desde el ciclo de 2006-2008 en Argentina.