El 'cura rockero' declaró en el juicio a Pity Álvarez sobre miedo y violencia
César Scicchitano, conocido como el 'cura rockero', declaró en el juicio a Cristian 'Pity' Álvarez, describiendo un contexto de miedo y violencia en su vida. Álvarez, acusado de homicidio, había vivido problemas de seguridad y abuso de sustancias, según el testimonio del sacerdote.

El juicio en curso contra Cristian "Pity" Álvarez por el asesinato de Cristian Maximiliano “El Gringo” Díaz ha incorporado uno de los testimonios más relevantes hasta la fecha. Este lunes, el sacerdote César Scicchitano Tagle, conocido como el "cura rockero", testificó como parte de la defensa de Álvarez. Aunque no estuvo presente el día del crimen, su testimonio se centró en describir la tumultuosa vida del músico en los meses que precedieron al homicidio, sucedido en julio de 2018.
Scicchitano relató que Álvarez lo contactaba con frecuencia, a cualquier hora, expresando su temor a estar solo en su departamento en Villa Lugano. De acuerdo con el sacerdote, el músico mostraba comportamientos de angustia y temor, instalando medidas de seguridad, como luces con sensor de movimiento y bloqueando ventanas con madera. Estas acciones reflejan un estado de constante alerta, ya que Álvarez temía posibles robos o ataques en su hogar.
El sacerdote también mencionó un grupo de personas que solían congregarse en la planta baja del edificio donde vivía Álvarez, quienes le solicitaban dinero o drogas. Scicchitano aseguró haber visto a alguna de estas personas en compañía de Cristian Díaz, aunque no pudo vincularlo directamente con el arma que, según testimonios, había estado presente en la escena del crimen.
Uno de los puntos más impactantes de su relato fue un ataque que sufrió Álvarez meses antes del homicidio, cuando fue apuñalado por una vecina dentro de su vivienda. Scicchitano llegó al lugar tras recibir un llamado y encontró al músico gravemente herido. Este episodio no solo marca la vulnerabilidad de Álvarez, sino que también explica su estado mental y su percepción de la inseguridad.
En el transcurso de su declaración, surgió el tema del uso de armas. Scicchitano afirmó haber conversado con Álvarez sobre la posibilidad de que llevara un arma para protegerse. Sin embargo, el sacerdote trató de persuadirlo de que esto no era necesario. Pity, por su parte, argumentó que no tenía intención de dañar a nadie, una afirmación que refleja su perspectiva personal según el testimonio del cura.
El testimonio de Scicchitano resuena en un contexto más amplio de violencia y desconfianza que caracteriza muchas zonas de la ciudad de Buenos Aires. A través de su vínculo con Álvarez, el cura presenta un retrato del músico en conflicto, más allá de su acusación por homicidio, describiéndolo como alguien afectuoso y distante de la figura de un asesino. En estos términos, su testimonio aporta un matiz humano al caso, que sigue en desarrollo en los tribunales.