El desafío de la vida en la Base Vicecomodoro Marambio en la Antártida
La Base Vicecomodoro Marambio cumplió 57 años, siendo un punto de conexión vital en la Antártida Argentina. Relatos de sus habitantes reflejan la mezcla de asombro y rutina en un ambiente extremo.

La Base Vicecomodoro Marambio, inaugurada el 29 de octubre de 1969, es un hito en la actividad argentina en la Antártida, sobre todo por su pista de aterrizaje que facilita el transporte y suministro al continente blanco. Este año, la base cumple 57 años y, más allá de su relevancia logística, es un hogar para quienes cumplen con la tarea de habitar y trabajar en un entorno de temperaturas que pueden descender hasta 50 grados bajo cero.
Victoria Criado, una de las nuevas integrantes, nunca había visto nieve antes de aterrizar en la base, donde una experiencia única inicia con la emoción que provoca el ver su primer paisaje antártico. Criado, oriunda de San Carlos de Bolívar, llegó a la zona como observadora meteorológica, una labor esencial en estas condiciones extremas. La llegada en un Hércules, junto con otros compañeros, marcó el comienzo de meses de adaptación a un lugar donde los fenómenos climáticos cambian constantemente y donde la convivencia se vuelve parte del desafío diario.
El capitán Lucas Cabral también ha compartido su experiencia, recordando la imagen de la bandera argentina flameando en un entorno tan inhóspito. Ambos reflexionan sobre cómo el orgullo por su labor debe equilibrarse con la añoranza por sus familias y la vida cotidiana lejos de la base. En su día a día, la comunicación con sus seres queridos es limitada, lo que intensifica la experiencia de aislamiento.
La Base Marambio no solo es significativa por ser un centro de operaciones del país, sino que también representa la valentía y la resiliencia de quienes se aventuran a vivir en condiciones extremas. La rutina incluye tareas cotidianas, videollamadas, y momentos de reflexión sobre la misión, acompañados de un estilo de vida que enseña a adaptarse a desafíos continuos.
En los años de operación de la base, ha sido fundamental para el desarrollo de la ciencia y la investigación en la región. Su existencia permite el monitoreo de climas extremos, que tienen un impacto global, y contribuye a la formación de vínculos personales y profesionales entre quienes comparten el aislamiento.
La vida en Marambio es una mezcla de maravillas naturales y requerimientos arduos, donde cada día ofrece una nueva perspectiva del paisaje. Esta experiencia, que combina sacrificio y satisfacción, sigue enriqueciendo la historia de la presencia argentina en la Antártida.