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El Día Mundial del Cerebro y sus implicaciones en el aprendizaje

El Día Mundial del Cerebro, celebrado el 22 de julio, busca reconocer la importancia de la salud cerebral. Se presentan estrategias para mejorar el aprendizaje, resaltando la plasticidad del cerebro y el impacto de errores estudiantiles.

Por Mariana Kozodij5 min de lectura
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El Día Mundial del Cerebro y sus implicaciones en el aprendizaje

Desde 2014, cada 22 de julio se celebra el Día Mundial del Cerebro, instituido por la Federación Mundial de Neurología en recuerdo de su fundación en 1957 en Bruselas. Este día resalta la vital importancia de la salud cerebral y promueve un enfoque educativo que valore el conocimiento sobre este órgano.

La neurociencia evidencia que el cerebro tiene una notable plasticidad, permitiendo su reconfiguración y adaptación incluso en condiciones adversas. Esta flexibilidad es crucial en los procesos de aprendizaje a lo largo de la vida, y diversas investigaciones han demostrado que el enfoque tradicional de estudio, que promueve la relectura, no es el más efectivo. En cambio, las técnicas que implican la recuperación activa de información, como recordar lo leído, promueven una mejor retención de conocimientos a largo plazo.

Entre estas estrategias, se destaca el “efecto de la práctica de recuperación”. Un estudio realizado en 2006 por Henry Roediger y Jeffrey Karpicke mostró que los estudiantes que recordaron información después de una lectura única retuvieron mejor el conocimiento tras una semana, en comparación con aquellos que optaron por releer.

Otra técnica efectiva es el “efecto de espaciado”, que indica que distribuir las sesiones de estudio en diferentes momentos es más beneficioso para la memoria a largo plazo que concentrarse en un solo momento. En investigaciones, se ha evidenciado que este enfoque facilita la consolidación de información, lo que es especialmente relevante para el aprendizaje en jóvenes y adultos, según una revisión reciente de estudios en contextos educativos.

Adicionalmente, se ha comprobado que cometer errores en un ambiente de bajo riesgo puede mejorar el aprendizaje. El “efecto de hipercorrección” se observa cuando los estudiantes, al corregir errores cometidos con convicción, retienen mejor la información correcta. Este fenómeno sugiere que crear entornos donde los errores se vean como oportunidades de aprendizaje puede ser altamente beneficioso para el proceso educativo.

Finalmente, la práctica de nuevas habilidades provoca cambios físicos en el cerebro, especialmente en la mielina, que recubre los axones neuronales. Este proceso, observado durante estudios de resonancia magnética, se asocia con mejoras en el rendimiento motor, lo que subraya la importancia de la repetición deliberada en el aprendizaje.

Como se revela en el Día Mundial del Cerebro, el entendimiento de cómo aprendemos continúa evolucionando. Estas investigaciones abren nuevas posibilidades para optimizar la educación y las prácticas de formación, enfatizando la necesidad de adaptar los métodos de enseñanza a las capacidades cognitivas de los estudiantes y fomentar un aprendizaje más efectivo y duradero.

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