El endeudamiento familiar en Argentina alcanza su nivel más alto en 20 años
Un reciente informe señala que la morosidad familiar en Argentina ha llegado a un 12,3%, el nivel más alto en dos décadas. Este fenómeno responde al aumento del endeudamiento, particularmente en préstamos personales y tarjetas de crédito.

El incremento en la morosidad de los hogares argentinos está marcando un récord histórico, llegando al 12,3% en mayo de 2026, lo que indica un grave deterioro en la capacidad de pago de las familias. Este fenómeno ha sido impulsado, en gran medida, por el aumento constante del endeudamiento personal, siendo los préstamos y las tarjetas de crédito las principales fuentes de morosidad.
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el número total de deudores en el país asciende a 20,9 millones, de los cuales 5,8 millones presentan algún tipo de irregularidad en sus pagos. Este contexto es más pronunciado en los hogares jóvenes; particularmente, se estima que un impresionante 40,9% de los jóvenes de entre 18 y 24 años se encuentra en situación de mora. Esta crisis de pago afecta de manera casi equitativa a hombres y mujeres, aunque se observa que los primeros suelen endeudarse más con bancos, mientras que las mujeres tienden a utilizar billeteras virtuales.
Las unidades de crédito no bancarias, como las billeteras virtuales, han experimentado un crecimiento alarmante en sus niveles de morosidad, que ha aumentado del 7,3% al 29,6% en el mismo período analizado. Este incremento muestra que la situación es crítica, incluso superando los niveles registrados durante el periodo de cuarentena por la pandemia de COVID-19. Las regiones de Cuyo y el NOA son las más afectadas, con provincias como La Rioja y San Luis liderando el ranking de morosidad.
La morosidad empresarial, aunque inferior a la de los hogares, también muestra una tendencia al alza, con el sector de la construcción como el más golpeado. Sin embargo, las estimaciones revelan que las causas estructurales de la morosidad se deben, entre otros factores, a la caída del salario real de los trabajadores, que se ha consolidado desde el inicio de la gestión actual de gobierno.
El gobierno argumenta que el aumento de la morosidad se debe a la falta de educación financiera y gastos irresponsables. Sin embargo, el informe de CEPA contrarresta esta visión, señalando que el problema se origina en una insuficiencia de ingresos y en condiciones de tasas de interés elevadas.
A medida que la situación se complica, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha anunciado un nuevo ciclo crediticio que pretende reactivar la economía de manera más selectiva. Sin embargo, se cuestiona la viabilidad de que el crédito sea un motor de crecimiento en el corto plazo, dado el contexto de alta morosidad y la exclusión de quienes refinancian sus deudas como sujetos de crédito.