El enigmático Tucúquere: ave nocturna de la Patagonia en primavera
La llegada de la primavera en la Patagonia ofrece una excelente oportunidad para observar al Tucúquere, una especie de búho que se vuelve activa en la noche. Este enigmático cazador nocturno habita diversos ecosistemas de Neuquén, desde bosques hasta estepas, y su avistaje requiere paciencia y atención a sus característicos llamados.

Con la llegada de la primavera, cuando el sol se oculta y el paisaje patagónico se sumerge en la oscuridad, el Tucúquere, también conocido como Ñacurutú, inicia su actividad nocturna. Esta gran ave rapaza, que se encuentra principalmente en Neuquén, se mueve entre una variedad de hábitats que incluyen bosques, estepas y zonas cercanas a cuerpos de agua, haciendo de esta estación un momento propicio para los avistadores de aves.
La primavera es clave para la fauna local, ya que marca el regreso de las aves migratorias y el inicio de los cortejos y la nidificación. Esta época del año no solo aumenta la actividad de las aves diurnas, sino que también potencia la oportunidad de observar al Tucúquere, un ave que muchas veces pasa desapercibida debido a su camuflaje y silenciosa forma de cazar.
El Tucúquere se integra en el grupo de las aves del orden Strigiformes, que incluye búhos y lechuzas. Su anatomía está adaptada a la vida nocturna: tiene ojos grandes y colocados hacia adelante, lo que le permite una excelente percepción tridimensional, así como oídos finamente desarrollados que pueden discernir sonidos a gran distancia, facilitando la localización de presas en penumbra.
Una de las características más sobresalientes del Tucúquere es su plumaje, que no solo le proporciona una coloración que lo camufla eficazmente con el entorno natural, sino que también reduce el ruido de su vuelo. Esta adaptación le permite acercarse a sus presas sin ser percibido, haciendo del avistaje un ejercicio que requiere paciencia y atención a su canto característico.
Este búho puede encontrarse en una amplia gama de ecosistemas en Neuquén, desde densos bosques hasta áreas con baja vegetación. Su depredador natural desempeña un papel crucial en el equilibrio de las cadenas alimenticias locales, ayudando a regular la población de pequeños mamíferos y aves.
Así, la invitación a salir en primavera a buscar al Tucúquere no solo es un llamado a disfrutar de la rica biodiversidad de la Patagonia, sino también a conectar con un aspecto menos conocido de la vida silvestre en la región. Cambiar la mirada y adoptar una perspectiva nocturna puede conllevar sorpresas fascinantes para quienes se aventuran en estos paisajes.
El avistamiento del Tucúquere se convierte en una experiencia que enriquece la apreciación de la fauna local y promueve un mayor entendimiento sobre la importancia de la conservación de los ecosistemas patagónicos.